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Los 10 mejores libros para DESCUBRIR tu VOCACIÓN PROFESIONAL

Los 10 mejores libros para DESCUBRIR tu VOCACIÓN PROFESIONAL

Claves para encontrar tu TALENTO y VOCACIÓN PROFESIONAL 


VOCACIÓN PROFESIONAL: lo que tienes que saber


La selección de libros que te presento está basado en 3 ideas:

  • Primera idea: encontrar tu vocación profesional es sinónimo de disfrutar con lo que haces; para ello es crucial que encuentres aquello que se te da bien de forma natural: tu talento; además, tendrás que descubrir a quién quieres servir con tu trabajo: es la base de que el trabajo sea una parte deseable más de tu vida.
  • Segunda idea: tienes que entender en qué contexto histórico estás viviendo para encontrar tu verdadera pasión y profesionalizarla. La Era Industrial ha terminado y la viejas ideas y maneras de entender el mundo ya no sirven en la época actual: La Era de la Información o Era del Conocimiento; un momento histórico donde lo que realmente genera riqueza es el uso de la información para resolver problemas que merezcan la pena ser resueltos.
  • Segunda idea: puedes buscar trabajo ahí fuera trabajando para otros o bien ir abriéndote camino profesionalmente por tu cuenta. Las dos opciones son válidas. Para la primera te propongo que leas mi artículo “Cómo encontrar trabajo“. Si quieres indagar en la segunda, te dejo unos libros que estoy seguro de que te ayudarán a comenzar el viaje.

Vamos a por ello.

 


Descubre tu TALENTO. 


1# EL ELEMENTO de Ken Robinson

¿Cuál es tu talento? ¿Qué aptitudes naturales e innatas tienes para hacer algo fantásticamente bien? El autoconocimiento también implica que conozcas muy bien cuál es tu talento, tu don natural. Solo a través de la expresión de tu talento podrás sentirte realizado/a.

Si no conoces aquello que se te da bien de manera natural, corre a tu librerías más cercana y pide este libro. Te dará ideas, pautas y estrategias para que poco a poco entiendas qué es esto del “talento”.

Adquiere “El elemento” en Amazon. Si quieres profundizar puedes seguir con la segunda parte del mismo autor “Encuentra tu elemento

 

2# APASIÓNATE de Iván Ojanguren

Iván trabajó durante 10 años en multinacionales y tras experimentar una profunda crisis con su actividad profesional, decidió cambiar el rumbo profesional de su vida.

Tras completar el viaje ordenó todas aquellas herramientas, actitudes e ideas que le sirvieron en su viaje al encuentro de su vocación profesional y las regaló al mundo en este libro, convencido de que podía ayudar a otros a que esto de trabajar sea algo, incluso, deseable.

En este libro encontrarás herramientas para descubrir y desarrollar tu talento natural, así como ideas para desarrollarlo y profesionalizarlo.

Adquiere “Apasiónate” en Amazon

 

3# IKIGAI de Francesc Miralles y Héctor García

                

“Ikigai” es una palabra japonesa que se podría traducir como “la razón de ser”. 

Los autores entrevistaron a decenas de habitantes de Okinawa, el lugar del mundo donde se concentra la mayor población de centenarios, todos con unas tremendas ganas de vivir. Cuando les preguntaban la razón de tener tantas ganas de vivir, ellos respondían “ikigai”.

Ikigai significa identificar aquello en lo que eres bueno, que te da placer realizarlo y que, además, sabes que aporta algo al mundo.

Un libro fantástico para comenzar a hacerte preguntas acerca de las áreas en las que brillas y cómo ponerlas al servicio de los demás.

Adquiere “Ikigai” en Amazon. También te recomiendo la segunda parte, “El método ikigai” con un cariz tal vez más práctico que la primera y famosa entrega.

 

4# INTELIGENCIAS MÚLTIPLES de Howard Gardner

Gracias a Howard Gardner ya sabemos que hay muchas formas de “ser listo”, más allá de la definición clásica de inteligencia ligada casi siempre al razonamiento lógico-matemático o a la lingüística, existen otras inteligencias no menos importantes: intrapersonal, interpersonal, cinética, espacial, musical y naturalista.

Me encanta la definición del autor de este concepto: “Inteligencia es la capacidad del ser humano para resolver problemas de la índole que sean por el medio que sea”. Así, eres “listo” cuando arreglas un aparato electrónico, cuando tocas bien la guitarra o cuando empatizas con tu pareja en un momento difícil. Estás resolviendo “problemas” a través de algún medio.

Es un imperativo que las conozcas todas las formas que tienes de ser “inteligente” para que seas consciente de que tu talento puede estar en algún espectro que ni si quiera te habías planteado.

Un libro fantástico y absolutamente necesario y revelador.

Adquiere “Inteligencias múltiples” en Amazon

 


PROFESIONALIZA TU PASIÓN


5# VIVIR SIN JEFE de Sergio Fernández

En este libro Sergio hace un repaso de todos los errores que se suelen cometer cuando te lanzas a trabajar por tu cuenta: cómo planificar nuestro trabajo, cómo proyectar la imagen que quieres proyectar, cómo explicar lo que puedes hacer por los demás y cómo relacionarte con otras personas.

Un libro eminentemente práctico, como todo lo que escribe Sergio…, y me encanta.

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6# QUÉ HARÍAS SI NO TUVIERAS MIEDO de Borja Vilaseca

Vivimos un cambio de época. Para realizarte y vivir una vida plena tienes que comprender que la época en la que obteníamos títulos para entrar en cadenas de producción ha terminado; o al menos está en profunda decadencia.

El siglo XXI será de las almas libres y valientes que decidan conocerse a sí mismos, conocer sus talentos y pasiones y hacer una profesión de ello. En este libro Borja repasará la evolución de la manera de entender la vida y el trabajo desde la Era Industrial hasta nuestros días.

Adquiere “Qué harías si no tuvieras miedo” en Amazon

 

 7# EL LIBRO NEGRO DEL EMPRENDEDOR de Fernando Trias de Bes

Contado en clave de “lo que no debes hacer”, Fernando nos expone su particular (y acertada) visión sobre qué razones son las causantes de que más de la mitad de los proyectos empresariales no lleguen a buen puerto en el medio plazo. Por supuesto, luego nos cuenta cómo evitar que esto suceda.

El libro habla de motivación, del carácter adecuado para emprender, de cómo aliarse con otras personas, de la idea de éxito o, entre otras cosas, de qué deberás tener en cuenta antes de sacar un producto o servicios. 

Adquiere “La semana laboral de 4 horas” en Amazon

 

 

8# LA BUENA SUERTE de Alex Rovira 

¿Puedes crear la suerte? En este libro los autores nos demuestran que, efectivamente, la suerte es algo que puedes generar en tu vida. 

Disfrazado de cuento, en este libro aprenderás que la suerte es una mezcla de preparación y oportunidad… y las oportunidades siempre están ahí, esperándote. Corto, sencillo y con un buen puñado de valiosas reflexiones que rompen muchos mitos sobre “la suerte”.

Adquiere “La buena suerte” en Amazon

 

9# LOS 7 HÁBITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFECTIVA de Stephen R.Covey

De una forma tremendamente cercana y práctica, Stephen nos propor

Otra gran libro para leer con un lápiz en la mano, subrayar y poner en práctica desde la primera página.

Adquiere “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” en Amazon

 

10# START SOMETHING THAT MATTERS de Blake Mycoskie

No, no me he equivocado. Y sí, el libro está en inglés (no he encontrado una traducción digna del libro).

De todos modos: no te asustes; el inglés de Blake es sumamente sencillo, cercano y directo. Con tus conocimientos del instituto lo leerás fácilmente, créeme.

Reconozco que este libro me marcó. Blake montó “Toms”, una empresa de venta de calzado mediante la cual, por cada par de calzado vendido, proporcionaba otro para a una familia necesitada en Argentina.

Me emocionó la idea de poder hacer negocio real y con beneficios a la vez que haces una labor social y contribuyes a crear un mundo mejor ahí fuera. Me inspiró para incrustar en mi modelo de negocio la acción social.

Tremendamente inspirador. No dejes que el inglés te asuste: te perderías algo increíble.

Adquiere “Start something that matters” en Amazon


¿Quieres saber más?


¿Qué libros han sido determinantes en tu vida para encontrar tu vocación? ¿Por qué no los compartes en forma de comentario en este post para que todos podamos disfrutarlo? 🙂

FELICIDAD: ojalá me hubiesen contado esto antes

FELICIDAD: ojalá me hubiesen contado esto antes

Descubre por qué el sacrificio ahoga tu felicidad y limita la expresión de tu talento


Cultura del esfuerzo


“Cultura del esfuerzo y sacrificio” publicitan algunas escuelas. “Hay que enseñar ya desde la infancia que la vida es dura”, “El esfuerzo prolongado compensa”, dicen algunos. “Trabaja duro, sacrifícate y llegarás alto.” dicen otros.

Tendrías que estar viendo la cara de dolor de estómago que estoy poniendo.

Voy a ser directo en este aspecto: no creo en el sacrificio. Ni tampoco en el esfuerzo. Para mí, son lo mismo.

Sé que hay personas que dicen: “Pues no es lo mismo, el sacrificio es peor que el esfuerzo“. Bueno, sí y no. Al final me he dado cuenta de que ese lugar donde termina el esfuerzo y comienza el sacrificio es diferente para cada persona así que, al final, es todo subjetivo. Lo que para unos es todavía esfuerzo puede ser ya un sacrificio para otros y viceversa.

La idea que te propongo es: esfuerzo y sacrificio son lo mismo. Así, nunca habrá debate. Si algo te cuesta (mucho o poco), estamos hablando de lo mismo: algo que no quieres hacer pero que, por la razón que sea, te convences a ti mismo de que tienes que hacerlo. 

Pero, volvamos: no creo en el sacrificio.

Tal vez no estés de acuerdo conmigo. Te entiendo. Y te respeto. En serio.

Tal vez eres de lo que piensan: “Pues a mí siempre me ha ido bien creyendo en el esfuerzo y el sacrificio”. Si es tu caso, te pido por favor que te quedes conmigo: lo que tengo que decirte es de extrema importancia.

A lo largo de las siguientes líneas explicaré que todo lo necesario para conseguir tus objetivos en la vida requieren determinación, energía, foco, tiempo y perseverancia, es cierto, pero no necesariamente “sacrificio”.

Como siempre: no pretendo convencerte de nada. Eres libre. Es más: no creas ni una palabra de lo que estás a punto de leer.

Solo quiero hacerte pensar.

¿Te atreves? 

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El sacrificio y la felicidad


¿Te cuento un secreto? Bueno, más bien un secreto a voces: sacrificio y felicidad son incompatibles.

Así, cada vez que siento que me sacrifico sé que estoy postergando la felicidad. Estoy nublándola. Me estoy permitiendo ser infeliz con la esperanza de que eso que estoy haciendo me dirija a un lugar mejor, más feliz.

¿Quieres dejar de postergar la felicidad? Fácil, elimina el sacrificio de tu vida.

Mira, creo que por el mero hecho de ser persona ya tienes la felicidad. No es algo que tengas que “conseguir”; sin embargo, sí es algo que tienes que guardar, abrazar, nutrir, mimar, elevar, proteger, blindar.

Cada vez que te sacrificas te estás permitiendo darle un palo a tu felicidad. Palos a tu felicidad: no me parece demasiado hábil.

Otra cosa diferente es que sientas que es la mejor opción que tienes ahora mismo. Eso no lo discuto: es legítimo pensar de este modo dadas tus propias circunstancias. Respeto tu decisión de “sacrificarte” en este sentido.

La reflexión que te planteo es diferente: mientras dura eso que haces que recoges como sacrificio, dile adiós a tu felicidad.

Es así. 


El sacrificio y el merecimiento


El verano de 2016 estuve en Lanzarote (Islas Canarias) con mi pareja; el último día decidimos tomar una última copa después de cenar en Arrecife; de camino al (único) bar que quedaba abierto a las 1:00 a.m. nos encontramos a dos chicos muy majos que nos acompañaron hasta el local en cuestión. 

Tenían unos 22 años y estaban terminando sus respectivas carreras universitarias (Publicidad y Ciencias Políticas, si no recuerdo mal). Resulta que estaban tremendamente frustrados e indignados con el sistema; literalmente me dijeron: “Nuestros padres se han esforzado mucho para que estudiemos en la península y yo llevo sacrificándome 4 años para terminar esta carrera y, ¿qué obtengo a cambio? Nada. Esto es un desastre. Estoy indignado. Me merezco un trabajo después de todo lo que he pasado”.

Interesante. Osea que hay personas que creen en el sacrificio pero que al mismo tiempo se indignan si no consiguen lo que quieren a través del sacrificio, justamente porque se han sacrificado. 

¿Se ve la gran paradoja? Rebobino. 

Es decir: Me sacrifico, pero, ¡ay si no consigo lo que espero conseguir a través de ese sacrificio! Tiembla mundo. Mi ira caerá sobre el sistema, mi pareja, mi jefe, mis padres o incluso sobre mí mismo. 

Y mucho peor: estas personas tienden a señalar con el dedo y desmerecer los éxitos de otras personas que han conseguido, tal vez sin sacrificarse (aparentemente), lo que ellos ansiaban. “No se lo merecen”, dicen,  “Lo han conseguido sin esforzarse”. Grave el asunto, ¿verdad?

Por favor: mucho ojo con esperar algo a cambio del sacrificio ya puede ser el camino más rápido a la frustración. Seguro que conoces más casos parecidos al de estos dos chicos. Seguro que incluso en alguna ocasión tú mismo/a has vivido algo así en primera persona. Yo he vivido unas cuantas.

Mi lectura de esta anécdota es que una parte de la sociedad (cada vez menos) tiende a “premiar” a aquellos que se sacrifican; total que, del mismo modo, muchas personas tienden a pensar que se merecen esto o lo otro si se sacrifican. Es “el premio”.

Pero, ay amigo, el premio a veces no llega; sin embargo sí que pueden llegar otras cosas en su lugar: frustración, indignación, rabia, sensación de que “otros” tienen que hacer algo porque “yo ya he hecho mi parte” sacrificándome.


Déjame decirte algo: tú te mereces todo. Pero no te lo mereces por sacrificarte. Te lo mereces por tu condición de humano único e irrepetible y también por todo lo que  puedes aportar al mundo con todo tu talento y conocimiento.


Estudiar una carrera (o cualquier otra formación del tipo que sea) no te da derecho a nada. La información que has obtenido con esos estudios: ese es el premio. Es tu deber pensar cómo vas a entregar ese conocimiento al mundo de forma que soluciones problemas o lleves la sociedad a otro nivel. No puedes delegar esa tarea a otra persona.

Y lo mismo se puede llevar a cualquier actividad que decidas hacer; deberás hacerla porque sientes que tiene sentido hacerla, no solo porque esperes conseguir algo a cambio. 

Ya, ya. Lo sé. Demasiado profundo. Pero claro, el tema lo requiere.

Recuerda que tan solo quiero hacerte pensar.


La gran mentira del sacrificio


Los defensores del sacrificio suelen alegar que esa es la única manera de hacer cosas, de aportar valor a la sociedad y de conseguir objetivos; es decir: si te esfuerzas, aportarás y conseguirás mucho, y todo lo contrario si no te sacrificas.

Menuda falacia, amigos. 

Es tan solo una creencia. Algo que algunas personas creen. Pero no es verdad. Tal vez tú hayas conseguido muchas cosas sacrificándote pero, ¿a qué precio? Además, ¿quién dice que no existan otras maneras de conseguir lo que te propongas?

Mira, yo llevo varios años sin sacrificarme (justo desde que dejé mi anterior empleo) y en todo este tiempo he montado un blog con más de 50 artículos, he leído una media de 4 libros mensuales, he creado una submetodología de coaching, he creado una web con un montón de contenido, he publicado dos libros (y tengo notas para otros tres más), he hecho centenares de horas de coaching individual y he creado un montón de cursos de desarrollo personal y conferencias que he presentado en docenas de ocasiones. 

¿Cómo lo he hecho?

Desde luego no ha llovido del cielo. Pero ¿sabes? Me lo he gozado. He disfrutado cada palabra que he escrito. He sentido en cada instante que eso que estaba haciendo era lo que quería hacer; no había posibilidad de decir: “Uuuhhmmm, ahora tengo que presentar un seminario aunque estaría mejor haciendo cualquier otra cosa”. ¡Qué va! Siempre he estado entusiasmado con todo lo que estaba haciendo.

Pero, ¡ey! Tal vez no me haya sacrificado pero eso no significa que no me haya esmerado mucho dedicándole muchas horas, mucho foco, mucha pasión, mucha determinación, mucha energía, mucha resiliencia y perseverancia.

Lo más importante: puedes tener todo eso sin sacrificarte comprendiendo que lo que estaba haciendo tenía un sentido más amplio para mí y para las personas que pretendía servir con mi trabajo.
Mi impresión es que en general nos sacrificamos porque se supone que es lo que se espera que hagamos; es lo que se supone que tenemos que hacer para conseguir cosas. Pero, amigos míos, en el fondo, no queremos sacrificarnos. Por eso nos frustramos tanto al no conseguir lo que esperamos.


Sacrificio y talento son incompatibles


El talento es aquello que haces bien de forma natural; es una aptitud innata para realizar una determinada actividad. Así, cuando expresas tu talento todo fluye, no te cuesta trabajo eso que haces, no te da pereza hacerlo, te carga las pilas; es decir, todo lo contrario a sacrificarte.

Si te sacrificas, es literalmente imposible que consigas las excelencia en aquello que haces; tal vez sí que estés dando todo lo que puedes dar (pero a través del sacrificio), obteniendo un rendimiento muy por debajo de alguien que haría esa misma actividad sin sacrificarse.

¿Es posible que de algún modo expreses tu talento y al mismo tiempo te sacrifiques? Sí, es posible. En este caso es probable que o bien la manera de entregar tu talento o bien el fin último al que responde lo que haces no estén totalmente alineados con lo que consideras correcto o ético en ese momento. Te guste o no, aún expresando tu talento, si te sacrificas no estarás dando la excelencia en eso que estás haciendo.

Estarás en cualquier caso ahogando la expresión de tu talento.

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Herramienta# ¿Cómo vivir sin sentimientos de sacrificio?


Soy consciente de que el sacrificio es un tema profundamente subjetivo. Y también soy consciente de que en ocasiones te sentirás legitimado para defender el sacrificio. Te entiendo y respeto. De verdad.

Así todo, si has llegado hasta aquí tal vez te apetezca empezar a enfocar tu vida de un modo diferente. Te sugiero las siguientes reflexiones e ideas para tratar de ir desplazando al sacrificio de tu vida. 

1# Muévete solo en contextos en los que eres bueno/a

Los sentimientos de sacrificio más habituales se dan debido a que no somos buenos en esa tarea que estamos llevando a cabo (y en la que sentimos que nos sacrificamos).

Así, dejarás de sacrificarte cuando solo te muevas en contextos en los que expresas talento y marcas una diferencia con lo que haces. ¿Cómo encontrar tu talento? Te lo expliqué en mi conferencia “Cómo encontrar tu talento”

2# Ten en cuenta el contexto

El contexto en el cual nos expresamos influye (y mucho) a la hora de recoger eso que hacemos con o sin sacrificio. Así, puede que sea un buen comunicador y me encante dar conferencias, pero no me guste dar clase. O puede que me guste dar clase a niños, pero no a adolescentes.

Es decir: las mismas habilidades expresadas en contextos diferentes pueden hacer que esa actividad se convierta en algo no deseable.

Muévete mucho hasta dar con aquellos contextos donde no solo no te sacrificas, sino que también disfrutas.

Ah! Recuerda que el tiempo que le dedicas a esa actividad también influye. Puede que te encante cocinar, pero: ¿estarías cocinando 14 horas al día?

3# Ten en cuenta siempre  “a quién sirves” con lo que haces

¿Quién se beneficia de esa actividad que estás llevando a cabo y que te exige un sacrificio? En mi experiencia he comprobado que si la causa final a la que sirves con lo que haces no está alineada con tus valores, entonces te exigirá un sacrificio.

Por ejemplo: puede que te encante la negociación y al mismo tiempo te consideras una persona pacifista. ¿Cómo te sentirías si te contratase una presa de armas para vender una partida de bombas con puntero láser a una dictadura? 

Para eliminar el sacrificio de tu vida deberás pensar siempre, a cada instante: ¿A quién sirvo con esto que estoy a punto de hacer? ¿Está alineado conmigo?

4# Amplía el marco

Lo sé, lo sé… Hay veces que hay que llevar a cabo tareas en la vida que nos exigen sacrificio y no hay manera de obviarlas. Por ejemplo: limpiar la casa.

En estos casos te explico la fórmula para realizar esas actividades pero sin sentimientos de sacrificio. ¿Lista/o?

Amplía la foto. Comprende el fin último de esa acción. Comprende el porqué de esa tarea.

Así, personalmente limpiar mi casa no es a priori una actividad que me entusiasme (todo lo contrario). Aún así siempre pienso: me gusta estar en mi casa cuando está limpia y recogida; así me trabajo mejor y disfruto más las horas que paso en ella (muchas).

Una vez que comprendo bien que fin último persigo con esa acción, entonces me pongo manos a la obra sin sacrificios.

Eso sí: si no encuentro una buena razón para hacer algo, entonces no lo hago.


Una última reflexión


Eres sabio. Eres sabia.

Utiliza estas reflexiones como una posible forma de moverte a un lugar donde cada día todo tenga más sentido para ti. No se trata de que dejes de lado nada que sientes que tienes que hacer (aunque no quieras); al menos no de la noche al día.

Piensa que la vida no siempre te da lo que quieres, aunque siempre, siempre, te da todo lo que necesitas para aprender y evolucionar como ser humano. Los sentimientos de sacrificio, igual que cualquier otro sentimiento negativo, están ahí por algo. Úsalos. Aprende. Decide. ¡Y no dejes de aportar tus comentarios en este post!

Feliz vida.

Cómo encontrar tu VOCACIÓN PROFESIONAL: lo que tienes que saber

Cómo encontrar tu VOCACIÓN PROFESIONAL: lo que tienes que saber

4 pasos para encontrar tu vocación


Vocación profesional


¿Sabes?

Cuando era más joven me dijeron que existían solo dos opciones: o bien estudiabas algo con salida para ganarte la vida, o bien podías estudiar lo que te gustaba… y malvivir.

Más adelante (mucho más adelante), me di cuenta de que existe una tercera opción: puedes descubrir aquello en lo que marcas una diferencia y dedicarte a resolver problemas por los que alguien esté dispuesto a pagarte. Es decir: podía encontrar mi vocación.

En realidad, encontrar tu vocación es la manera más sensata de garantizar tu bienestar a largo plazo. ¿Por qué?

Piensa que el mundo no te va a recompensar por lo que sabes, sino por cómo puedes utilizar esa información y resolver problemas ahí fuera; como veremos, la mejor manera de aportar  valor (y recibir recompensas económicas, claro) es a través de encontrar tu verdadera vocación.

Sigue conmigo.


Descubre tu vocación: guía (ultra) rápida


PASO 1#  Encuentra tus talentos

Tu talento es una aptitud con la que has nacido que te permite hacer algo bien de forma natural. Deberás indagar para descubrir qué cosas se te dan bien.

El talento es lo que hará que te sientas útil haciendo eso que haces, amén de disfrutar y aportar valor. Es fundamental para encontrar tu vocación.

PASO 2#  Encuentra los contextos donde brillas (tu pasión)

Tus talentos se expresan siempre en contextos.

Por ejemplo, si se me da bien la oratoria puedo utilizarla con mis hijos, con mis alumnos, en una negociación con un cliente, en una conferencia o en un debate con un amigo. 

Mismo talento (oratoria), diferentes contextos. Es tu misión encontrar aquellos contextos donde sientas que tu talento brilla de verdad, donde te sientes realmente cómodo expresando esa habilidad natural.

PASO 3#  Resuelve problemas que merezcan la pena ser resueltos

La vocación profesional te conecta con algo más grande que la tarea que ejecutas, más grande incluso que uno mismo.

Sabes que has encontrado tu vocación porque estás conectado con el deseo de contribuir a que algo bueno suceda ahí fuera. Piensa por ejemplo en un médico o un maestro vocacionales: se deben a sus pacientes o sus alumnos, respectivamente.

Deberás poner el foco fuera y preguntarte: ¿qué puede mejorarse en el mundo y cómo puedo poner mis pasiones al servicio de esa causa?

PASO 4#  Honra lo que es importante en tu vida

En el viaje a descubrir tu vocación no puedes desatenderte por el camino.

Vocación es sinónimo de disfrutar y de sentir que tu vida es una experiencia amable, siempre. Así, las personas que han encontrado su vocación no diferencian entre su vida profesional y su vida personal: han llegado a la conclusión de que son todo una.

Por eso es importante que siempre, a cada instante, honres lo que consideras importante, al tiempo que aportas al mundo desde la expresión de tu pasión.


PASO 1# ¿En qué eres bueno/a?


Piensa, ¿qué se te da bien? ¿Qué dice todo el mundo que se te da bien? Cuando no tienes nada que hacer, ¿qué haces?  Piensa que hay muchos momentos en los que puedes ser “bueno/a”.

Tal vez eres bueno resolviendo problemas (del tipo que sea), o te expresas muy bien (sueles convencer a tus amigos en un debate).

Es posible que se te dé bien la decoración y la pintura (habilidad espacial) o que puedas controlar muy bien tu cuerpo haciendo alguna actividad (tocar la guitarra, arreglar una bicicleta o jugar a un deporte). 

Puede que salgas a la naturaleza y comprendas los ecosistemas y los miembros del mismo… O tal vez tengas especial sensibilidad para la música.

Es posible que tengas una relación profunda contigo mismo/a pudiendo dar respuesta a preguntas que te haces a ti mismo/a… O puede que tengas especial sensibilidad para ponerte en la piel de los demás y sentir y pensar como ellos/as.

El talento puede incluirse en alguno de los grupos que describió Howard Gardner en su libro Inteligencias múltiples.

Es decir,en lo primero que tienes que centrarte es en encontrar aquello en lo que tienes la intuición de que eres bueno/a y no menos importante, desarrollarlo.

Por ejemplo si se te da bien la oratoria, ¿cómo puedes mejorarla? ¿Cómo puedes ponerla en práctica? ¿Quién puede ensañarte? ¿Quién es tu referente?


PASO 2# ¿En qué contextos BRILLAS?


El talento siempre se expresa de diferente manera atendiendo al entorno, las circunstancias y los actores que intervienen. Así, puedes expresar el mismo talento en diferentes contextos. 

Así, puedo utilizar mi habilidad para hablar en público en mis talleres y también en mis conferencias. Mi habilidad de empatía la utilizo en mis sesiones de coaching y también cuando imparto conferencias (así sé si el público me está siguiendo o no, por ejemplo).

¿Se te da bien la música? Prueba diferentes instrumentos. Tal no eres tan buen instrumentista (te falta la habilidad) pero eres buen creador de canciones o buen productor de música.

¿Te gusta mucho el tenis? Puede que no seas tan buen jugador pero te encanta la estrategia de ese deporte y puedes ser un buen profesor (si tienes empatía y oratoria) o escribir libros (expresión escrita).

¿Te gusta hablar? Puede que te gusten más unos temas que otros; puede también que te sientas más cómodo debatiendo o negociando pero no te guste impartir charlas.

De lo que se trata aquí es de que comiences a explorar es muchos contextos eso que se te da bien hasta que cumplas las siguientes reglas de oro:

  1. Disfrutas haciendo lo que haces.
  2. No te da parece ponerte manos a la obra.
  3. El tiempo vuela o pierdes la noción del tiempo.
  4. Terminas esa actividad con más energía que cuando empezaste.

Si das con esa actividad donde confluyen estas 4 características: BRAVO, has encontrado una de tus pasiones.


PASO 3# ¿Qué PROBLEMAS quieres resolver?


Como te decía antes, la vocación tiene que ver con sentir que formas parte de algo más grande que tú mismo/a. Así, deberás poner tu pasión al servicio de esa causa. Este es un punto clave.

Te paso las preguntas que me ayudaron a descubrir dónde quería actuar a través de la expresión de mi pasión.

  • ¿A qué mundo te gustaría pertenecer? 
  • ¿De qué quieres ver más en el mundo?
  • ¿De qué quieres ver menos? ¿Qué herida debe ser sanada?

Se trata aquí de que te conectes con una causa por la que sientas que tiene sentido invertir tu tiempo, tu energía y tu talento


PASO 4# No te desatiendas por el camino


A lo largo de mi vida me he encontrado con personas que se han volcado tanto en una causa externa que han terminado desatendiéndose por el camino.  

Personas que se vuelcan tanto en lo que hacen que se olvidan de que hay otras cosas que atender: salud, familia, ocio, aspiraciones personales, desarrollo personal, etc.

Te regalo la pregunta que cambió mi vida en este sentido, ¿listo/a? Allá va:

  • Imagina tu vida ideal dentro de 5 años, ¿cómo sería?

Da todo lujo de detalles: ¿dónde estás? ¿Qué haces? ¿Cuánto ganas? ¿Cuántas horas trabajas? ¿Cómo te ven los demás? ¿Cómo te encuentras físicamente?

Responder a estas preguntas te hará crear una lista de aspectos que deberás tener en cuenta en tu vida, más allá de aportar a los demás a través de tus pasiones y talentos.


REGLA DE ORO: ¿DISFRUTAS con lo que haces?


¿Sabes? La clave para saber que has encontrado tu vocación es esta: DISFRUTAS cada instante de tu vida.

Así, la regla número 1 para comenzar el viaje al encuentro de tu vocación es asegurarte de que el viaje es algo amable, algo que merece la pena ser vivido.

Total, si te resultan muy engorrosos lo pasos que te he propuesto, quédate con esto: no te olvides nunca de disfrutar. Haz lo que tengas que hacer a cada momento para estar bien y sigue a tu instinto: él tiene más información que tú.

Si no un día despiertas y te encuentras con que no estás disfrutando con tu trabajo, significa que tienes que cambiar alguna de estas cosas:

  1. Lo que haces.
  2. El contexto en el que lo haces.
  3. A quién sirves con lo que haces.
  4. Lo haces de modo sin desatender ningún aspecto importante en tu vida.


La vocación es algo dinámico


Cuando éramos pequeños nos preguntaban lo que queríamos ser de mayor, ¿Te acuerdas?

Lo cierto es que cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta: me parece la peor pregunta de la historia; la peor pregunta que le podemos hacer a un niño.

Déjame que te explique.

De mano estamos exigiendo que un niño comprenda todos los puntos que acabas de leer. Además, estamos presuponiendo que el niño conozca todas las profesiones existentes y que existirán cuando sean mayores. 

Esta pregunta, amigos, está fatal planteada. Es la antipregunta.

La pregunta ideal sería, ¿Cómo te gustaría marcar la diferencia en el mundo? o Qué te gustaría hacer para que, además de disfrutar, contribuyeses a que el mundo fuese un lugar mejor?

Un día escuché por ahí que los adultos preguntamos a los niños qué quieren ser de mayores… porque aún estamos buscando la respuesta. No puedo estar más de acuerdo.

Déjame contarte algo importantísimo: la profesiones en sí mismas son irrelevantes. Tan solo tienen sentido en cuanto a lo que aportas al mundo a través de ellas. 

Piensa que si todo va bien a lo largo de una vida deberás tener multitud de profesiones diferentes acordes con el desarrollo y transformación de tus talentos y de los contextos en los que las expresas; además de que tu idea de servir también podrá ir variando con el tiempo, indagando en nuevas formas de aportar nuevo valor al mundo.


¿Qué te vas a llevar de esta vida?


¿Sabes? Un día descubrí que no iba a vivir para siempre.

Un día me do cuenta de que lo que me voy a llevar al final de esta vida es lo que vivo… Y desde ese día comencé a vivir lo que me quiero llevar.

Encontrar tu vocación profesional es la mejor manera de vivir cada instante de forma coherente y plena.

La realización personal no es hacer lo que tienes que hacer solo en tu propio beneficio; tampoco es desatenderte y solo pensar en cómo arreglar el mundo.

No es una cosa o la otra.

Son las dos.

Feliz vida.

Cómo conseguir OBJETIVOS sin SACRIFICARTE

Cómo conseguir OBJETIVOS sin SACRIFICARTE

¿Sacrificio? No, gracias


Cultura del esfuerzo


El “esfuerzo” y el “sacrificio” sigue de moda.

Recientemente un buen amigo me pasó una charla TED en la que el entrenador de Rafa Nadal (tenista) terminaba su discurso diciendo: “El esfuerzo y el sacrificio es lo más importante. Si Rafa pudo, tu también puedes”.

Lo cierto es que este discurso siempre me ha parecido tremendamente vago e imprudente. ¿Por qué?

El sacrificio, amigos/as, tiene varias cosas que no terminan de encajarme:

  • Para empezar: el sacrifico no garantiza un resultado. Trabajar “duro” no garantiza nada. Si al menos lo garantizase podría atreverme a comprarlo… ¡O al menos de vez en cuando! Pero no.
  • El sacrificio nubla tu felicidad; no puedes ser feliz mientras te sacrificas. Haz la prueba.
  • El sacrificio inhibe la expresión de tu talento; es decir, alguien con la misma habilidad en eso concreto que estás haciendo (y que te provoca sentimientos de sacrifico), alcanzará un mayor rendimiento si disfruta lo que hace.
  • El sacrificio hace que centres demasiado tu atención en los resultados (por eso te sacrificas, porque quieres obtener algo a cambio que desearías tener sin tener que hacer nada), en lugar de centrarte en ejecutar lo que haces de la mejor manera posible.
  • El sacrifico te mete en una espiral de merecimiento donde, si los resultados no llegan, los sentimientos de frustración se tornan insoportables

Menudo panorama, ¿verdad? Creo que esta cultura del esfuerzo no hace más que crear sociedades menos felices. Sociedades donde se ha normalizado el malestar.

Pero, escucha, hay un modo de conseguir tus objetivos sin sacrificarte.

Sigue leyendo.

 


Objetivos y el sacrificio


Te propongo un ejercicio: imagina durante unos instantes que ya no pueden ponerte ningún objetivo en tu vida.

Imagina que ya no puedes mejorar ningún aspecto de tu vida, que ya no puedes aprender nada nuevo, que no puedes tener más de algo. En serio, imagínatelo.

¿Cómo sería esa vida? Exacto. Un horror. Un harakiri. Estarías matando lo que precisamente te hace humano: tu deseo de crecimiento y desarrollo.

¿Qué significa esto? Significa que siempre vas a tener objetivos en la vida. Siempre.

Así que permites que el sacrificio entre en tu vida como una opción para conseguir tus objetivos, un día despertarás por la mañana dándote cuenta de que te pasas el día sacrificándote… Es decir, viviendo una existencia alejada de la felicidad.

Mal asunto. 

 


Consigue tus objetivos sin sacrificarte


No, no es una paradoja. Al contrario. Es la verdadera manera de motivarte para conseguir lo que quieres.

Te voy a dar 3 ideas que considero fundamentales si quieres comenzar a caminar en la dirección marcada por tus objetivos sin sacrificarte.

¿Listo/a?

 

1# Muévete en contextos que te apasionan y eres talentoso/a

El talento tiene una característica: no cuesta “esfuerzo” expresarlo.

Además, cuando te mueves dentro de las expresión de tus pasiones no solo sientes la necesidad de hacer eso sino que además te carga las pilas.

Así, procura poco a poco ir centrando tu atención en aquellas tareas en las que eres bueno/a y/o te apasionan, relegando las demás a un segundo plano (delégalas, subcontrátalas o directamente deja de hacerlas).

¿Sabes? Muchos creen que la única manera para llegar a la excelencia es a través del sacrificio.Es falso. 

Por ejemplo, Steve Vai (guitarrista) se pasó muchísimas horas depurando su técnica y todo ese tiempo lo disfrutó muchísimo. Puedes escucharle decirlo en este vídeo a partir del minuto 3:30 (vídeo Steve Vai).

¿El truco? moverte siempre en contextos donde sientes que eso que haces tiene mucho sentido para ti.

 

2# Añade perspectiva a lo que haces

Te cuento un caso personal que creo que ayudará a ejemplificar esto.

Un familiar que se dedica a la venta de bebidas artesanales me dijo un día: “No me apetece nada quedarme a una cata que tengo después de trabajar, me supone un esfuerzo”.

“No comprendo” – le dije yo, “Hace unos meses estabas agobiado porque no conseguías que la gente acudiese a tus catas. Tú que quieres, ¿que la gente vaya o que no  vaya a tus catas?”

Se quedó pensativo unos instantes y finalmente me dijo: “Pues, claro, quiero que la gente venga, supone unos ingresos y que la estrategia de marketing está funcionando”, “Ah! Entonces, ” – le dije, ” en realidad lo mejor que te puede pasar ahora mismo es que te quedes esas dos horas más después de trabajar, ¿no? ¿O preferirías no tener nadie apuntado?”.

Eso es.

A veces nos olvidamos de la foto grande. Nos olvidamos de que esa acción forma parte de algo más grande que sí que tiene mucho sentido en nuestras vidas (ver crecer mi negocio, en el caso de mi familiar).

Otro ejemplo: es común pensar que levantarte todos los días a las 6:00am y regresar a casa a las 21:00pm es algo sacrificado.

Bien: depende. Para escribir mi tercer libro estoy entrevistando a personas extraordinarias que están volcadas en cuerpo y alma en sus proyectos, dedicándole una cantidad ingente de horas (incluso los días festivos) pero que no sienten que se están sacrificando. 

Es más, cuando les preguntas dicen que no sabrían que hacer con su vida si dejasen de hacerlo. ¿Por qué? Porque de manera natural han ampliado el marco. Saben que eso que hacen cumple una función muy importante y eso les llena de ilusión y satisfacción.

Conclusión: cuando le damos sentido a la acción comprendiendo para qué la hacemos, el sacrificio mágicamente desaparece. A veces no es necesario cambiar lo que haces, tan solo tienes que hacerlo desde un lugar diferente.

 

3# Toma siempre la mejor decisión disponible

Antes de pasar a la acción, hazte la siguiente pregunta: “¿Esto que voy a hacer es mi mejor intento dada la información que manejo, el tiempo que tengo para hacerlo y mis habilidades actuales?”. 

Se trata es de estar tranquilos ejecutando esa acción de modo que si los resultados no son los que esperamos, no sintamos arrepentimiento (no lo pudimos hacer de otro modo) y nos permitamos aprender de esa situación para que la siguiente decisión disponible sea más sabia.

 


Camina libre de sacrificio


Caminar libre de sacrificio es perfectamente compatible con:

  • Tener una vida activa y rica.
  • Aportar valor y solucionar muchos problemas en la sociedad en la que vives. Es más, al tener siempre presentes tus pasiones y talentos lo harás de una forma brillante.
  • Tener determinación y perseverancia para que los resultados lleguen, evitando desatenderte por el camino.

 

¿Crees que esta reflexión puede ayudarle a alguien de tu entorno? Compártela 🙂

LOS MILLENNIALS CAMBIARÁN EL MUNDO

LOS MILLENNIALS CAMBIARÁN EL MUNDO

Aprendamos a comprender a los jóvenes.


CRISIS EN LA JUVENTUD


Hace poco tuve una compañera de viaje en BlaBlaCar (siempre procuro llenar los asientos libres de mi coche cuando no tengo más remedio que conducir), de nombre Xeila, de 21 años.

Estuve más de 3 horas charlando con ella y me encontré a una persona con una capacidad de razonar y de introspección alucinantes. En este sentido cada vez encuentro más y más jóvenes con una mente súper inquieta; bastante más de lo que yo experimentaba cuando tenía 20 años donde lo normal era simplemente seguir la corriente. La historia de Xeila representa pues una realidad que afecta a decenas de miles de jóvenes hoy en día.

Y es que los jóvenes ahora tienen muchísimas más información que la que disponíamos en el mundo hace 20 años; hay más información y más ganas de hacer algo más que simplemente “encajar” en el mundo. Claro que quieren encajar, claro que quieren formar parte de su comunidad… Lo que pasa que no lo quieren hacer a cualquier precio: no lo quieren hacer desatendiéndose por el camino.

Además, los jóvenes se sienten frustrados: tienen el doble de paro que la media en España, se sienten infravalorados, infraposicionados. Es decir, se sienten ciudadanos de segunda en un mundo en el que tampoco tienen medios directos para transformar, justamente por el problema de acceso al mercado laboral.

Xeila es de esas personas que nunca entendió el sentido real de estudiar en el instituto. Y claro, nunca nadie a su alrededor supo decirle algo con más sentido que un vago, insulso y efímero: “Porque así te preparas para la vida” o “porque es tu obligación”.

“¿Mi obligación?” – me decía, “¿Por qué estoy obligada a estudiar algo que me cuesta un trabajo enorme que además es absolutamente teórico?”. Y es que es muy frustrante invertir horas interminables de tu vida en algo que sientes que no te sirve para nada.

Sé que aquí sale nuestra vena paternalista y decimos aquello de: “Tú no sabes de la vida” o “Ya me lo agradecerás”. Eso, amigos, no lleva al joven a ningún sitio, salvo a provocar más frustración e incomprensión.
Sobre todo, hay que quitarse de la cabeza eso de que están “En la edad del pavo”. Aquí no hay pavo que valga. Más amor y más comprensión, por favor.

La verdadera crisis de los jóvenes no la provocan ellos mismos; la provoca el choque entre querer expresarse ahí fuera y no encontrar ni los medios ni el apoyo para hacerlo, amén de sentir una presión brutal del entorno por “encajar” de un modo determinado y no ser autosuficientes para tomar sus propias decisiones. La crisis es de la sociedad en su conjunto y su incapacidad para integrar a los jóvenes la vida adulta.

Lee el anterior párrafo las veces que necesites. Es crucial.

Xeila me contó que cuando terminó el instituto no tenía ni idea de qué hacer con su vida y fue al orientador del centro donde estudiaba; éste se limitó a preguntar “¿Qué te gusta?” y ofrecerle las carreras universitarias y módulos formativos que podrían encajar con la respuesta. Vamos, que no le dijo nada que no pudiera encontrar en internet.

Así, decidió entonces trabajar medio año en un restaurante en Sanxenxo para probarse, para demostrarse a sí misma que sabía hacer algo práctico más allá de memorizar datos. Los chavales de hoy en día no se conforman con creerse lo que les contamos: tienden más que nunca a buscarle un sentido práctico a la vida y a querer disfrutar a través de eso que hacen, más allá del fin instrumental.

Otra de las cosas que observo es que los contenidos puramente teóricos (y sesgados) de la educación formal causa estragos precisamente en las personas más brillantes e inquietas. Es como si se delegase toda la responsabilidad de aprender los contenidos teóricos en el alumno, sin tener en cuenta las motivaciones, las habilidades y los métodos naturales de aprendizaje de cada persona.

Así, tal vez alguien sea bueno para las matemáticas, pero necesita experimentarlas; si solo las teoriza no las comprenderá. Ya no digamos aquellas personas que son brillantes expresando talento en contextos que el sistema educativo pasa de puntillas o ni siquiera se plantea: expresión oral, música, arte (en cualquiera de sus expresiones), habilidades manuales o naturistas, empatía, gestión de tu estado interno y emociones, etc, etc.

Los profesores tienen el privilegio y la obligación de enseñar a sus alumnos a aprender (sabiendo que cada uno tendrá diferentes maneras de hacerlo), y de motivarles para que entiendan en sentido práctico de lo que están enseñando. Además, los maestros deben facilitar el descubrimiento de aquello en lo que los alumnos brillan de forma natural, más allá de las asignaturas troncales.

Si eres profesor y lo único que te motiva es el salario, te invito a que te recicles en algún otro tipo de profesión. ¿Por qué? Porque no eres parte de la solución; estás impidiendo que otra persona de verdad entienda, llegue e inspire a las nuevas generaciones.

Dicho sea de paso: los contenidos teóricos no son en ningún momento decididos por los alumnos. Los imponemos. Es curioso como el mundo ha cambiado radicalmente en los últimos 10 años y el Sistema Educativo sigue siendo, en esencia, el mismo. Algo no encaja del todo, ¿verdad?

Tras trabajar unos meses, Xeila se dijo a sí misma: vale, ahora, ¿cómo descubro el siguiente paso? La moda en particular y el arte en general siempre le atrajo así que comenzó a hacer cursos en internet, a leer mucho sobre el tema y a formarse por su cuenta.

En unos meses decidió que ese era el siguiente paso y actualmente se está formando en patronaje y moda.

En realidad llevar esto a cabo ha sido sumamente COMPLICADO para ella ya que no tuvo apoyos reales en su búsqueda. Cuando consultaba a los adultos de su entorno desde los 16 años las respuestas eran una REPETICIÓN de lo que llevamos contando a nuestros hijos en los últimos 30 años: “Estudia una carrera”, “Prepara oposiciones”, o peor aún: “La música, la moda o el arte no te darán de comer”. Es alucinante cómo podemos fomentar y alimentar el fuego de la crisis de un joven con una simple frase.

Lo sé, lo sé. Lo decimos “por su bien”. Creemos que es “lo que le conviene”. Pero, escucha: esa persona tendrá que andar su vida. Tendrá que descubrir por sus medios la dirección en la que quiere caminar para que de verdad sienta que su vida le pertenece. 

Así, Xeila ha tenido que iniciar su viaje particular con cierta soledad e incomprensión social.

BASTA YA. STOP.

Los tiempos han cambiado.

Tenemos a los jóvenes inmersos en crisis que nosotros mismos, como sus responsables (madres, padres, tíos, profesores, tutores, mentores), estamos provocando. Y es que los millennials son personas que sienten que el mundo que les hemos contado no tiene nada que ver con lo que experimentan ellos mismos.

¡Ey! Tal vez lo que te contó tu padre te funcionó, no lo dudo. Lo que tienes que comprender es que funcionó en un marco social, económico y político determinado. Tal vez eso mismo ya no funcione en los tiempos que corren.

El mundo ha cambiado. La manera de comunicarnos ha cambiado. Las profesiones han cambiado. Así, las maneras de expresar talento y ganarte la vida, amigos, también han cambiado. 

Si eres padre/madre/profesor (o en general alguien con capacidad de influir en personas), te suplico, te imploro, que no sigas repitiendo sistemáticamente lo que te dijeron tus padres. Ya no se lo creen. 

¡Y menos mal que empiezan a no creérselo!

El mundo tan absolutamente desequilibrado que tenemos ahí fuera lo ha creado esa manera de pensar; necesitamos ideas frescas y personas que se levanten por la mañana con ganas de levantarse por la mañana. No necesitamos personas que desde temprana edad aprendan a “entrar por el aro” o a “hacer lo que les mandan”.

El mundo requiere más personas que aprenda a aprender, aprendan a entender el cambio como parte de la vida y entiendan que solo a través de crear una realidad mejor para el mundo podrán crear una realidad mejor para sí mismos.


¿ERES PADRE/MADRE? LEE ESTO


¿Eres padre/madre? Tienes el mayor de los retos por delante.

Desde “ya” vete pensando cómo vas a facilitar a tu hijo/a que vaya en la dirección marcada por su corazón, en lugar de obligarle a hacer lo que crees que le conviene. 

Claro que es más conveniente que tengan estudios superiores que no los tengan. Pero, por favor, no es tan importante que estudien “algo con salida”: lo verdaderamente importante es que le dediquen energía, foco y atención a áreas del conocimiento que les atraiga, que les motive; eso justamente será lo que les abrirá las puertas a un futuro profesional.

La función de los adultos NO es guiar. Repito, no es guiar. 

Tampoco decir a los chavales lo que tienen que hacer “para ganarse la vida”. Piensa que lo que te funcionó a ti hace 20 o 30 años ya no funciona. O al menos no funciona de manera generalizada.

Nuestra función como adultos es acompañar, facilitar, dar espacio, dar apoyo, ayudar a levantarse si se caen, adelantarnos a problemas si deciden ir por una dirección donde nosotros ya hemos estado y, lo más importante, CONFIAR.

Confiar es importante. ¿Por qué? Porque tomarán decisiones que no comprendas. Claro, es que la información que manejan es otra, el mundo es otro. Solo ellos/as pueden llegar a sus propias conclusiones y para ello es importante pensar que lo que decidan les llevará a un lugar necesario para dar el siguiente paso, sea el que sea.

¿Y si sale mal la decisión? NO juzgues, no digas eso de “Ya te lo dije”. Por favor.

En lugar de eso piensa que es precisamente el momento donde MÁS te necesitan: ahí debes estar tú, sosteniendo, apoyando y animando a que tomen la siguiente decisión. Y confiando de nuevo. Y vuelta a empezar.

Los jóvenes tienen que sentir que forman parte activa de nuestra sociedad y esto, amigos, es totalmente compatible con que se expresen en dicha sociedad de la manera en la que consideran más adecuada.

No se trata de que “encuentren un trabajo”; se trata de que se muevan en contextos donde sientan que eso que hacen tiene sentido tanto para ellos mismos como para la comunidad.

¿Sabéis? Cada día estoy más convencido de que la generación Millennials y Postmillennials son de verdad los que van marcar una diferencia REAL en el mundo: no solo es la generación mejor preparada de la historia, sino que además es la que menos prejuicios tiene. Eso sí, es imprescindible que cambiemos la forma en que los tratamos.

Si tienes entre 13 y 30 años y estás leyendo esto, déjame decirte algo: NO ESTÁS PERDIDO.

Tan solo necesitas explorar más. Tan solo te hace falta experimentar más cosas… Simplemente estás al comienzo del viaje.

Busca personas que te ayuden, rodéate de personas que estén en una situación similar a la tuya. Y, sobre todo, no te creas nada: experiméntalo y llega a tus conclusiones.

Feliz vida.