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Dejar de fumar: lo que tienes que saber y nadie sabe

Dejar de fumar: lo que tienes que saber y nadie sabe

cigarrillo Michael Molloy

Lo que nunca te habían contado para abandonar cualquier hábito.


Abandonando hábitos


“Dejar de fumar” es probablemente una de las frases que más se escribe en los propósitos de Año Nuevo; sobre todo porque actualmente un 29% de la población española se declara fumadora y un 19% exfumadora1; esto se traduce en que la mitad de la población o bien fuma o bien ha sido fumadora habitual; esto es una realidad fácilmente observable: todos tenemos buenos amigos fumadores o exfumadores.

¿Qué hace tan complicado abandonar un hábito que en muchos casos sentimos que no nos aporta? En el caso del tabaco, entre el 50 y el 75% de los exfumadores recae y vuelve a fumar en la primera semana. 

Muchos fumadores creen que fumar “es malo” y sin embargo, siguen fumando. Extraño, ¿no? O tal vez no sea tan extraño. Solo sigue leyendo.

Lo que te propongo a continuación son unas reflexiones y finalmente unos pasos que deberás seguir para que llegues por ti mismo a las conclusiones necesarias, de modo que afrontes con perspectivas de éxito el abandono de cualquier hábito que consideres perjudicial en estos momentos. ¿Listo?


¿Para qué quieres dejar de fumar?


Esta no es una pregunta “trampa”. Un buen objetivo, sea el que sea, lo es porque supuestamente mejora nuestra vida en algún aspecto.

Así, lo primero que tienes que pensar es “¿para qué quiero dejar de fumar?” o ¿cómo sería mi vida si ya no fumase?”. Aquí lo habitual es que emerjan pensamientos del tipo “quiero más independencia vital”, “tendré más poder adquisitivo” o “estaré más sano”.

Estos sí son buenos objetivos por los que levantarte por la mañana.

Estarás focalizando en aquello que quieres conseguir y, magia, tal vez también descubras otros objetivos o acciones que quieras llevar a cabo además de abandonar ese hábito en particular. Claro, puede que también quieras apuntarte al gimnasio o tal vez quieras mejorar tu alimentación. Así, si tu meta final es “mejorar la salud”, podrás tener en cuenta varios aspectos de tu vida: abandonar el hábito de fumar, hacer más ejercicio, consultar a un nutricionista, dormir más horas al día, etc.

¿Se entiende la idea?

Dejar de fumar es más bien un medio para conseguir algo más grande. No es un fin en sí mismo.


El tabaco te está dando cosas buenas: si no, no fumarías


La OMS se ha posicionado ya desde hace tiempo y sí,  fumar no es saludable desde el punto de vista de tu salud física. No creo que haya mucha discusión en este aspecto. Pero, sigue leyendo, voy por otro sitio.

Si eres fumador, esta pregunta es para ti: ¿si es tan malo, por qué demonios sigues fumando? El Ministerio de Sanidad de España en su guía oficial para dejar de fumar establece como primer paso para dejar de fumar lo siguiente: “Identificar qué le está proporcionando el tabaco“.

Mira, es muy habitual que los fumadores asocien “fumar” con distintas facetas vitales (e importantes) en su día a día. Así, es habitual que los fumadores sientan que necesitan echar un cigarrillo para descansar en el trabajo, otros necesitan fumar para concentrarse e, incluso, algunos asocian “fumar” a ser creativos y hacer que las ideas sobre un tema concreto salgan a la luz.

Santiago Carrillo, escritor y político español dijo una vez: “Fumo porque escribo mucho y no sé hacerlo sin tener el tabaco a mano”. Sin tabaco, en su caso, la creatividad no llegaba.

Es normal ver a fumadores que encienden un pitillo tras una discusión o tras recibir algún tipo de varapalo: se calman fumando. Y ojo, esto no tiene mucho que ver con la adicción a la nicotina, tiene más que ver con que la persona relaciona “fumar” con “calmarse”.

También hay personas que encienden un cigarro para premiarse: fumo por el trabajo bien hecho o porque me quiero dedicar unos minutos a mí mismo, dejando el mundo a un lado.

¡Y qué me decís de ese cigarrillo después de comer! ¡O después de hacer el amor! ¡O de ese cigarrillo con tu bebida favorita! Fumar en estos momentos hace que de algún modo se refuercen los sentimientos de placer. Una vez más se ha asociado fumar con otra faceta vital, el placer en este caso.

¿Ves por dónde voy?

Si simplemente “dejas de fumar”, dile adiós al descanso, a la creatividad, al placer, adiós a la calma, a premiarse a sí mismo y un posible largo etcétera dependiendo de tu caso personal y de cómo el tabaco juega un papel “positivo” en tu vida.

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Por qué lanzarte a lo loco no suele funcionar


Total: existen muchas buenas razones por las que a priori seguir fumando. Claro. Es que si no, no lo haríamos. 

Por desgracia muchos fumadores no son conscientes de “lo bueno” que tiene en sus vidas fumar (obviando lo perjudicial del humo, claro) y, cuando deciden abandonar este hábito, simplemente se acuestan un día por la noche habiendo fumado un cigarrillo y se dicen a sí mismos: “este es mi último pitillo”.

Si te lanzas a la piscina y valientemente te dices: “mañana dejo de fumar”, lo pasarás mal, muy mal. No solo te estás perturbando con este anti-objetivo sino que ni siquiera has pensado cómo vas a conseguir lo mismo que conseguías fumando (creatividad, descanso, calma, refuerzo de situaciones positivas, etc). Es decir, no habrás pensado cómo sustituir el tabaco por otros hábitos y simplemente reaccionarás cuando te enfrentes con tu día a día sin obtener lo “bueno” que te daba el tabaco: de ahí se origina parte de la ansiedad, irascibilidad, falta de concentración, aumento de peso, etc, etc, etc. 

Hasta ahora, claro. Ahora ya lo sabes. Y puedes hacer algo distinto la próxima vez.

Te muestro a continuación un resumen con los pasos que deberás seguir para que puedas abandonar este hábito (o cualquier otro) anticipándote a los problemas que encontrarás derivados de este pequeño cambio en tu vida.


Herramienta# Pasos para abandonar cualquier hábito


1# Reformula tu objetivo

Si has leído hasta aquí, ya sabes, “quiero dejar de fumar” no es un objetivo, es un despropósitoPiensa: ¿para qué quieres dejar de fumar? ¿Cómo sería tu vida si ya no fumases? 

Escribe un buen objetivo contestando a estas preguntas de modo que lo que quieres “abandonar” o lo que “no quieres” no se encuentre en el enunciado.

Esta meta será tu mantra. Será lo que te repitas por las mañanas.

Ejemplo: “Quiero sentirme mejor físicamente y ahorrar dinero”.

2# Piensa todo lo que tendrás que hacer para conseguir tu objetivo

Como te decía, dejar de fumar (o abandonar cualquier otro hábito) no es un fin en sí mismo, es un medio. Muchas veces necesitamos diferentes medios para conseguir lo que deseamos.

Escribe todo lo que tendrás que hacer para conseguir tu objetivo (aparte de abandonar este hábito).

Ejemplo: “Dejar de fumar”, “hacer más ejercicio”, “ahorrar el dinero que no gaste en tabaco”, “mejorar mi alimentación”.

3# Piensa todo lo “bueno” que te proporcionan los hábitos que quieres abandonar

Imaginemos que quieres abandonar el hábito de fumar.

Ahora lista todas las situaciones en las que fumas y, por cada una de ellas hazte la siguiente pregunta: ¿en qué sentido me está ayudando fumar en esta situación? ¿Qué pasaría si no fumase en esta situación?

Tal vez en algunas situaciones la acción de fumar sea irrelevante, estas no nos interesan. Nos interesan aquellas situaciones donde fumar sí que impulsa o facilita otro estado que sí es importante para ti.

Ejemplo:”Fumo en los descansos del trabajo; siento que si no fumase no tendría la sensación de descansar”.

4# Piensa cómo podrías sustituir lo positivo que te proporciona tu actual hábito

Esta es la parte más importante, y probablemente más compleja. Por cada situación que hayas enumerado en el paso anterior, deberás dar con una acción u hábito diferente que sientas que puedas poner en práctica de forma que sigas manteniendo lo “bueno” que te proporcionaba el hábito que quieres abandonar, pero sin él.

Por favor, lee el párrafo anterior otra vez. Es crucial. En serio. 

Aquí tal vez quieras consultar a algún profesional o simplemente apelar a tu intuición y sabiduría natural.

Ejemplo: “Probaré a hacer menos descansos y más largos y saldré a dar un paseo corto; estirando las piernas sí creo que podré sentir que descanso”.

5# Los experimentos en casa y con gaseosa: confirma que funcionan tus nuevos hábitos.

Antes de eliminar por completo el hábito, pon en práctica las acciones o hábitos sustitutivos que hayas pensado en el paso anterior; así podrás confirmar que funcionan (o buscar otros en caso contrario).

Este punto exige fuerza de voluntad ya que la estrategia que tienes actualmente para conseguir eso “positivo” está relacionada con el hábito que quieres eliminar y, como todavía es una opción, tenderás a tirar de dicho hábito.

Si en este punto decides simplemente tirarte a la piscina y “probar suerte” sin testar los nuevos hábitos que hayas definido, es perfecto: ya estarás a años luz del resto de mortales ya que sabes en qué situaciones concretamente vas a tener más dificultades.

Si consideras que hay alguna faceta vital que tienes que resolver sí o sí antes de dejar este hábito: perfecto. Tómate tu tiempo. Si yo necesitase fumar para escribir, de ninguna manera me plantearía dejar de fumar hasta haber encontrado alguna manera de sustituir el tabaco mientras escribo.

6# No pierdas de vista “para qué” quieres abandonar el hábito

Tal vez, mientras vas probando tus propias estrategias para sustituir “lo bueno” del hábito que vas a abandonar, también quieras empezar a caminar hacia tu objetivo. Fácil: en el ejemplo que he ido poniendo podría ir dando pasos para mejorar tu alimentación o para hacer más ejercicio, por ejemplo.

Mantén siempre la mirada en tu objetivo principal (el resultado del paso #1) y no tanto en la acción de “dejar de fumar”.


Una última reflexión


Todo lo que hacemos al final tiene un sentido para nosotros; incluso lo más raro o a priori dañino.

Descubre qué hace que sigas con el hábito, sustitúyelo por otros hábitos que consideres más saludables y camina en coherencia.

Foto inicio: www.michaelmolloy.co.uk

Foto piscina: www.josephhancockphotography.com/

1: Fuente: La Vanguardia