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Cómo conseguir OBJETIVOS sin SACRIFICARTE

Cómo conseguir OBJETIVOS sin SACRIFICARTE

¿Sacrificio? No, gracias


Cultura del esfuerzo


El “esfuerzo” y el “sacrificio” sigue de moda.

Recientemente un buen amigo me pasó una charla TED en la que el entrenador de Rafa Nadal (tenista) terminaba su discurso diciendo: “El esfuerzo y el sacrificio es lo más importante. Si Rafa pudo, tu también puedes”.

Lo cierto es que este discurso siempre me ha parecido tremendamente vago e imprudente. ¿Por qué?

El sacrificio, amigos/as, tiene varias cosas que no terminan de encajarme:

  • Para empezar: el sacrifico no garantiza un resultado. Trabajar “duro” no garantiza nada. Si al menos lo garantizase podría atreverme a comprarlo… ¡O al menos de vez en cuando! Pero no.
  • El sacrificio nubla tu felicidad; no puedes ser feliz mientras te sacrificas. Haz la prueba.
  • El sacrificio inhibe la expresión de tu talento; es decir, alguien con la misma habilidad en eso concreto que estás haciendo (y que te provoca sentimientos de sacrifico), alcanzará un mayor rendimiento si disfruta lo que hace.
  • El sacrificio hace que centres demasiado tu atención en los resultados (por eso te sacrificas, porque quieres obtener algo a cambio que desearías tener sin tener que hacer nada), en lugar de centrarte en ejecutar lo que haces de la mejor manera posible.
  • El sacrifico te mete en una espiral de merecimiento donde, si los resultados no llegan, los sentimientos de frustración se tornan insoportables

Menudo panorama, ¿verdad? Creo que esta cultura del esfuerzo no hace más que crear sociedades menos felices. Sociedades donde se ha normalizado el malestar.

Pero, escucha, hay un modo de conseguir tus objetivos sin sacrificarte.

Sigue leyendo.

 


Objetivos y el sacrificio


Te propongo un ejercicio: imagina durante unos instantes que ya no pueden ponerte ningún objetivo en tu vida.

Imagina que ya no puedes mejorar ningún aspecto de tu vida, que ya no puedes aprender nada nuevo, que no puedes tener más de algo. En serio, imagínatelo.

¿Cómo sería esa vida? Exacto. Un horror. Un harakiri. Estarías matando lo que precisamente te hace humano: tu deseo de crecimiento y desarrollo.

¿Qué significa esto? Significa que siempre vas a tener objetivos en la vida. Siempre.

Así que permites que el sacrificio entre en tu vida como una opción para conseguir tus objetivos, un día despertarás por la mañana dándote cuenta de que te pasas el día sacrificándote… Es decir, viviendo una existencia alejada de la felicidad.

Mal asunto. 

 


Consigue tus objetivos sin sacrificarte


No, no es una paradoja. Al contrario. Es la verdadera manera de motivarte para conseguir lo que quieres.

Te voy a dar 3 ideas que considero fundamentales si quieres comenzar a caminar en la dirección marcada por tus objetivos sin sacrificarte.

¿Listo/a?

 

1# Muévete en contextos que te apasionan y eres talentoso/a

El talento tiene una característica: no cuesta “esfuerzo” expresarlo.

Además, cuando te mueves dentro de las expresión de tus pasiones no solo sientes la necesidad de hacer eso sino que además te carga las pilas.

Así, procura poco a poco ir centrando tu atención en aquellas tareas en las que eres bueno/a y/o te apasionan, relegando las demás a un segundo plano (delégalas, subcontrátalas o directamente deja de hacerlas).

¿Sabes? Muchos creen que la única manera para llegar a la excelencia es a través del sacrificio.Es falso. 

Por ejemplo, Steve Vai (guitarrista) se pasó muchísimas horas depurando su técnica y todo ese tiempo lo disfrutó muchísimo. Puedes escucharle decirlo en este vídeo a partir del minuto 3:30 (vídeo Steve Vai).

¿El truco? moverte siempre en contextos donde sientes que eso que haces tiene mucho sentido para ti.

 

2# Añade perspectiva a lo que haces

Te cuento un caso personal que creo que ayudará a ejemplificar esto.

Un familiar que se dedica a la venta de bebidas artesanales me dijo un día: “No me apetece nada quedarme a una cata que tengo después de trabajar, me supone un esfuerzo”.

“No comprendo” – le dije yo, “Hace unos meses estabas agobiado porque no conseguías que la gente acudiese a tus catas. Tú que quieres, ¿que la gente vaya o que no  vaya a tus catas?”

Se quedó pensativo unos instantes y finalmente me dijo: “Pues, claro, quiero que la gente venga, supone unos ingresos y que la estrategia de marketing está funcionando”, “Ah! Entonces, ” – le dije, ” en realidad lo mejor que te puede pasar ahora mismo es que te quedes esas dos horas más después de trabajar, ¿no? ¿O preferirías no tener nadie apuntado?”.

Eso es.

A veces nos olvidamos de la foto grande. Nos olvidamos de que esa acción forma parte de algo más grande que sí que tiene mucho sentido en nuestras vidas (ver crecer mi negocio, en el caso de mi familiar).

Otro ejemplo: es común pensar que levantarte todos los días a las 6:00am y regresar a casa a las 21:00pm es algo sacrificado.

Bien: depende. Para escribir mi tercer libro estoy entrevistando a personas extraordinarias que están volcadas en cuerpo y alma en sus proyectos, dedicándole una cantidad ingente de horas (incluso los días festivos) pero que no sienten que se están sacrificando. 

Es más, cuando les preguntas dicen que no sabrían que hacer con su vida si dejasen de hacerlo. ¿Por qué? Porque de manera natural han ampliado el marco. Saben que eso que hacen cumple una función muy importante y eso les llena de ilusión y satisfacción.

Conclusión: cuando le damos sentido a la acción comprendiendo para qué la hacemos, el sacrificio mágicamente desaparece. A veces no es necesario cambiar lo que haces, tan solo tienes que hacerlo desde un lugar diferente.

 

3# Toma siempre la mejor decisión disponible

Antes de pasar a la acción, hazte la siguiente pregunta: “¿Esto que voy a hacer es mi mejor intento dada la información que manejo, el tiempo que tengo para hacerlo y mis habilidades actuales?”. 

Se trata es de estar tranquilos ejecutando esa acción de modo que si los resultados no son los que esperamos, no sintamos arrepentimiento (no lo pudimos hacer de otro modo) y nos permitamos aprender de esa situación para que la siguiente decisión disponible sea más sabia.

 


Camina libre de sacrificio


Caminar libre de sacrificio es perfectamente compatible con:

  • Tener una vida activa y rica.
  • Aportar valor y solucionar muchos problemas en la sociedad en la que vives. Es más, al tener siempre presentes tus pasiones y talentos lo harás de una forma brillante.
  • Tener determinación y perseverancia para que los resultados lleguen, evitando desatenderte por el camino.

 

¿Crees que esta reflexión puede ayudarle a alguien de tu entorno? Compártela 🙂

Creencias limitantes: cómo identificarlas y superarlas

Creencias limitantes: cómo identificarlas y superarlas

creencias limitantes

Reta los pensamientos que se interponen en tu objetivo


¿Qué te separa de tu objetivo?


Obstáculos. 

Los obstáculos son los que se interponen entre tu objetivo y tú.

Para conseguir tu objetivo  y llegar al estado deseado tendrás que identificar los recursos que vas a necesitar así como ser consciente de las interferencias y obstáculos que vas a tener que superar.

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Existen dos tipos diferentes de obstáculos: externos e internos. Anteriormente te conté cómo superar obstáculos externos. 

Hoy vamos a centrarnos en los obstáculos internos o saboteadores internos. Un tema delicado (son obstáculos intangibles, están en tu cabeza) aunque de una importancia tremenda ya que muchas veces consigue boicotear nuestras metas.

Sigue leyendo.

 

 


¿De dónde surge esa voz interior?


Todos tenemos una voz interior. Es lo que se llama diálogo interno. Hablamos con nosotros mismos, vaya.

El diálogo interno es una herramienta del ser humano y es fantástica: nos ayuda a razonar y a llegar a conclusiones. En unas personas es más sutil (puede que tenga una manera de razonar más fotográfica) y en otras es más acentuada (piensas de manera natural hablándote a ti mismo)

Lo que nos dice esa vocecita interior está íntimamente relacionado con nuestro sistema de creencias; es decir, nuestras opiniones sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea. Además, todo eso que nos dice la vocecita nos lo tomamos como VERDAD.

Mira, existen dos tipos de verdades.

Por un lado tenemos las verdades que son verdad para todo el mundo.

Y por otro las verdades que solo son verdad para uno mismo (o para un conjunto de personas que compartan la misma verdad).

Por ejemplo: ¿es verdad que Estados Unidos está al norte de Mexico? Ahora bien: ¿es verdad que es más seguro trabajar para una multinacional que para una pequeña empresa?

La primera pregunta es incuestionable: todo el mundo te dirá que es verdad. Sin embargo, en la segunda pregunta no todo el mundo opinará lo mismo. ¿Por qué? Porque ya estamos poniendo a funcionar nuestro diálogo interno y nuestro sistema de opiniones y creencias. Y recuerda: una creencia no es una verdad absoluta, tan solo es una verdad para nosotros mismos.

Para tener una idea más completa del papel vital que juegan las creencias en tu vida, te invito a que leas este post que escribí sobre las creencias y por qué es imposible tener siempre la razón. Te ayudará a tener una visión más completa y sacar el máximo partido a este post.

 


Creencias limitantes


Una creencia se considera limitante cuando se interpone entre nosotros y nuestros objetivos.

Es decir: son todas aquellas opiniones que asumimos como verdad (creencias) y que de algún modo nos boicotean a la hora de conseguir nuestras metas. Te doy algunos ejemplos:

  • Soy un desastre.
  • No valgo para eso.
  • Esto es muy difícil para mí.
  • Nadie puede hacer eso.
  • No me lo puedo permitir.
  • No podré hacerlo hasta que no cambien las políticas con respecto a este tema.

¿Alguno te resulta familiar?

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Existen tres tipos generales de creencias limitantes: posibilidad, capacidad y merecimiento. Así, en ocasiones habrá objetivos que creemos que son “imposibles” otras veces creeremos que serán “imposibles para nosotros” (aunque tal vez sí que sea posible para otras personas)  y otra veces creeremos que “no nos lo merecemos”.

Te lo cuento a continuación.

 


Tipos de creencias limitantes


1# Creencias de “Posibilidad”

Son las opiniones que de algún modo nos hacen creer que algo no es alcanzable ni por nosotros mismos ni por nadie. Es ese tipo de creencia limitante que nos inmoviliza en mayor o menor medida apelando a que “eso no se puede hacer”. Algunos ejemplos:

  • No se puede ser trabajador por cuenta propia y vivir tranquilo.
  • Emprender en los tiempos que corren es un imposible.
  • Los que venios de familias humildes estamos destinados a vivir siempre de forma humilde.

 

2# Creencias de “Capacidad”

Este tipo de opiniones nos hacen creer que tal vez  algo sea posible, aunque no es posible para nosotros. Es decir: tal vez otros puedan conseguirlo, pero nosotros no podemos. Ejemplos:

  • No sé como hace la gente para ahorrar con mi salario, para mi es imposible.
  • Soy un desastre para la organización, nunca podré llevar a cabo este proyecto.

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3# Creencias de “Merecimiento”

En ocasiones incluso nos boicoteamos de modo que creemos que no nos merecemos conseguir algo.

Un ejemplo de este tipo  de creencias y relativamente habitual es el caso del no merecimiento por la ausencia de sacrificio;  hay personas que creen que para merecer algo tienen que sufrir para conseguirlo, tiene que sacrificarse; así, si tienen al alcance de la mano conseguir algo sin realmente esforzarse, tenderán a creer que no se lo merecen y por lo tanto no harán lo que tienen que hacer para conseguirlo. Algunos ejemplos.

  • No merezco conseguir una subida de sueldo, no me he sacrificado nada para conseguirla.
  • No merezco aprobar las oposiciones, no me ha costado estudiar.
  • No merezco estudiar esa carrera, me debo a mi familia.

 


Las creencias están ahí por algo


Todo pensamiento interior, toda creencia, aunque sea limitante, tiene lo que se llama una intención positiva. Es decir, hay una buena razón por la que está ahí; a veces nos defiende o protege de algo; en ocasiones trata incluso de alertarnos para que tengamos algo en cuenta.

Una persona que trabajó conmigo tenía una creencia, una vocecita que le repetía en su cabeza y que le estaba boicoteando su objetivo: “No te centras, te cuesta centrarte”. Después de indagar un poco descubrimos lo que esa creencia quería decirle es: “deberás prestar atención a la organización de todas tus tareas si quieres conseguir este objetivo”.

¿Se ve la importancia de honrar todo lo que creemos? No importa si a priori es algo limitante, si está ahí, es por algo. 

Lo que veremos a continuación es cómo utilizar esa intención positiva en tu propio beneficio

 


Herramienta #: Identifica y reta tus creencias limitantes


Recuerda: con esta herramienta vamos tratar de poner foco en las creencias que nos están impidiendo realizarnos como personas así que le vamos a poner nombre y apellidos para poder después trabajar con ellas.

Importante: no se trata aquí de deshacernos de ellas o de eliminarlas. Ni hablar. ¿Por qué? Como te decía: las creencias (aunque sean limitantes) están ahí por algo, se crearon en ti por alguna razón aunque ahora no seamos conscientes de ello.

Lo que vamos a hacer es retarlas, aflojarlas, ponerlas a un lado de modo que nos permita caminar hacia nuestro objetivo y respetándola al mismo tiempo.

Puedes utilizar esta plantilla para poner en práctica la herramienta. 

 

1# Formula correctamente tu objetivo

Lo primero: tienes tu objetivo perfectamente formulado y definido; del mismo modo, encuentra la fuente de tu motivación: la razón última por la cual sientes que ese objetivo es importante.

 

2# Identifica las creencias limitantes vinculadas a tu objetivo

Puntúa en una escala del 1 al 10 las siguientes afirmaciones. Un 1 significa que estás en desacuerdo y un 10 es que estás profundamente de acuerdo con la afirmación.

  • Mi objetivo es posible.
  • Puedo conseguir mi objetivo.
  • Merezco conseguir mi objetivo.

 

3# Escribe la/s creencia/s limitantes

¿Has puntuado alguna afirmación con un 9 o menos? Esto significa que hay indicios de la existencia de una creencia limitante.

Por cada una de las afirmaciones puntuadas con un 9 o menos, piensa: ¿qué concretamente te estabas diciendo a ti mismo para no puntuar dicha afirmación con un 10? Escribe exactamente lo que te pasó por la cabeza. Es importante.

Ejemplo: He puntuado con un 6  la frase “Puedo conseguir mi objetivo” y lo que me estaba repitiendo a mí mismo cuando la puntué fue “Siempre encuentro una excusa para no ponerme manos a la obra”.

 

creencia-imposible

4# Encuentra la intención positiva de cada una de las creencias limitantes

No me canso de repetirlo: las creencias (incluso las limitantes) se crearon por algo. Cumplen alguna función.

Así, piensa: ¿qué bueno te está tratando de decir esta creencia? ¿de qué te está tratando de proteger o alertar?

Esta es la fase más importante de la herramienta: por muy negativa que sea la creencia, imagina que en el fondo te está diciendo algo que tienes que tener muy en cuenta si quieres conseguir tu objetivo, ¿qué sería?

Ejemplo: La creencia “Siempre encuentro una excusa para no ponerme manos a la obra” me está diciendo que “Tienes que ponerte unos horarios estrictos y ceñirte a ellos; si no, volverás a las andadas”.

 

5# Transforma tu objetivo para honrar la intención positiva

Llega el momento de la verdad. ¿Qué tienes que añadir a tu objetivo para que la puntuación de todas las afirmaciones sea un 10? Transforma tu meta o añade tareas a tu plan de acción hasta que esto suceda.

Mi consejo: sigue transformando tu objetivo hasta hasta que puntúes por lo menos todas las afirmaciones del apartado #2 con un 8 o más.

Ejemplo: Me levantaré todos los días 1 hora antes para dedicarle tiempo a mi objetivo y así asegurarme de que las tareas del día a día no nublarán lo que es importante: conseguir mi objetivo.

 


¿En qué prefieres creer?


Ahora ya sabes las creencias limitantes que te vas a encontrar y también sabes qué tienes que hacer para que te dejen caminar hacia tus metas; no te olvides de añadir tareas a tu plan de acción con todos los cambios derivados del apartado anterior.

Al final no se trata tanto de creer en esto o en lo otro: de lo que se trata es de creer en lo que tienes que creer para conseguir todo lo que te propongas y tener así una vida lo más plena posible.

Ahora, dime: ¿qué creencias se interponen entre tú y tu próximo objetivo? ¡¡Deja tu respuesta en el post!!

¿Amas a alguien? Entonces no le necesitas.

¿Amas a alguien? Entonces no le necesitas.

Descubre por qué es una torpeza necesitar a otra persona.


“Cariño: te necesito”


“Necesitar”.

La RAE es bastante clara en este sentido: “Necesidad de alguien o algo”. Si vamos a la definición de “Necesidad”, la cosa se pone calentita: “Carencia de cosas que son menester para la conservación de la vida” o “Peligro o riesgo ante el cual se precisa un auxilio urgente”.

Es decir, cuando necesitamos a alguien estamos delegando en otra persona nuestro bienestar y en ocasiones, incluso nuestra supervivencia . Es así. Cuando le decimos a nuestro pareja sentimental eso de “Cariño, te necesito”, lo que le estamos diciendo es: mi vida está en peligro si no estás ahí.

Menuda presión, ¿no? 

 


Relaciones personales y expectativas


 ¡Cómo nos gusta sentirnos necesitados! Nos pone. Esto de que otra persona esté comiendo de nuestra mano nos proporciona un baño de ego que nos hace sentir importantes.  

Y es que hemos sido condicionados para creer que necesitamos encontrar nuestra media naranja. Andamos por ahí como seres incompletos a la búsqueda de esa otra mitad que nos complete, negándonos hasta ese momento la felicidad y los sentimientos de paz y realización que uno tiene cuando siente que ya tiene todo lo que necesita.

Y aquí comienzan los problemas: nuestras expectativas sobre los demás. Claro, al creerte incompleto, andarás buscando a alguien que encaje y que te proporcione lo que tú crees que te falta. Total, que cuando comienzas una nueva relación (del tipo que sea, no necesariamente sentimental), empezarás a demandar eso que te falta.

Fíjate lo perversos que somos cuando actuamos desde ahí: comenzamos a exigir a la otra parte que se comporte de un determinado modo para así sentirnos bien nosotros mismos.

Pero, ¿y si la otra parte desea comportarse de un modo diferente en esa situación en particular?

Mmmmm… 

 

señalar con el dedo


Chantaje emocional


Amigos, aquí empieza el follón. Aquí comienzan los problemas tanto para las personas que necesitamos como para las que nos necesitan. Te explico por qué.

 

1# ¿Qué pasa cuando necesitas a alguien?

Si necesitas a alguien proyectarás sobre esa persona todo aquello que esperas que la persona haga o diga para que tú estés bien, para que tú sobrevivas. Fíjate lo que sucede:

  • Nunca podrás estar bien por ti solo/a. Claro: estás esperando que la otra parte se comporte de un modo determinado para así estar bien. Además esta dependencia podría derivar en dejarte chantajear: Si no haces esto (que tú no quieres hacer), haré esto otro (que tú no quieres que la otra persona haga). Adiós libertad. Hola dependencia.

 

  • Estarás haciendo chantaje emocional a la otra parte (sea o no tu intención). “Si no haces esto me muero”, “Si no sigues conmigo no sabría que hacer”, “Sin ti no soy nada”. Uf. En serio: ¿de verdad la otra parte es responsable de tu bienestar físico/emocional? La otra persona no ha elegido tener que hacer lo que tú necesitas. No es sensato pedirle a nadie que cargue con esa cruz. Ni hablar.

2# ¿Qué sucede cuando alguien te necesita?

Tal vez pienses que está fantástico esto de ser el ojito derecho de alguien. Tal vez te sientas muy importante sabiendo que eres tan crucial para la supervivencia de alguien; si piensas eso, es que no te has parado a analizar las consecuencias de esta situación:

  • Estás fomentando la dependencia de la otra persona. Es decir, estás creando un monstruo: un Ser que no sabe ser a menos que tú estés cerca. Estás haciendo de este mundo un lugar menos amable, menos libre. Lo siento. Si tengo que ser yo el que te lo diga: sea. El mundo necesita más gente libre y menos individuos (o ninguno en absoluto) que se sientan medias personas.

 

  • Estás minando tu propia independencia y la expresión de ti mismo/a. Claro, es que has cargado sobre tus espaldas el que otra persona esté bien. Así, no harás todo el tiempo aquello que quieres hacer sino que tratarás de contentar o cumplir las expectativas de esa personas que tanto te necesita. 

 

Muchas de las situaciones que acabo de describir se suceden de forma inconsciente; es decir: la mayoría de las veces no nos damos cuenta de que estamos chantajeando o de que estamos siendo chantajeados. Las cosas simplemente “pasan”.

Aunque luego, cuando las cosas no van como esperamos, nos llevamos las manos a la cabeza y comenzamos a dar rienda suelta a los reproches: “Mira lo que me hizo, con todo lo que he hecho por él/ella”, “Sabía que me hacía daño y siguió haciéndolo”, “No estuvo ahí sabiendo que le necesitaba”. ¿Te suena alguno?

Ahora bien, después de leer esto, dime: ¿vas a decirle a tu pareja la próxima vez es de que la necesitas? ¿Cómo reaccionarás la próxima vez que alguien te diga “te necesito”?

 

frase amor shakespeare


Libertad


 ¿En serio? ¿De verdad crees que necesitar a alguien o sentirte necesitado tiene algún sentido?

¿De verdad vas a supeditar tu bienestar a que otra persona haga o diga lo que en cada momento de tu vida crees que necesitas? ¿De verdad piensas que eso es sostenible en el tiempo?

Despierta. 

Las personas evolucionamos y cambiamos nuestra manera de entender la vida, el mundo y e incluso la manera en la que nos relacionamos con nosotros mismos. Es literalmente imposible que alguien te esté dando todo aquello que demandadas siempre. Imposible. Es muy (muy, muy) poco hábil supeditar tu bienestar a nadie en particular. 

Al revés pasa lo mismo: tal vez hoy sientas que no te supone ningún problema hacer eso que tienes que hacer para contentar a la otra parte (la que te necesita), pero es una quimera creer que nunca te vas a cansar de hacerlo. Tu vida cambia, amigo/a. 


Un mundo más conectado


¿Sabes? No necesito a nadie. Y justo porque no necesito a nadie mantengo una maravillosa y sincera relación con todas las relaciones que quiero mantener, y viceversa. Si alguien siente que no le apetece acercarse a mi vida lo tomo con profundo respeto.

Lo curioso es que cuanto menos necesitas a alguien en particular, más conectado y mas profundas son las relaciones con las personas que decides tener más cerca. Tiene sentido: nada es forzado. Todo es natural. Todo lo que hacéis juntos lo hacéis porque queréis hacerlo. Ese es el verdadero AMOR: la entrega de tu tiempo de una manera desapegada y con la certeza de que estás disfrutando cada instante que entregas, sin esperar absolutamente nada a cambio (ni siquiera sentirte amado/a o apreciado/a por la otra persona).

Cuando entregas Amor a cambio de algo: peligro. Vuelven las expectativas. Vuelve el chantaje emocional. Vuelve los reproches cuando no obtienes lo que esperas. 

Tú te lo mereces todo. Te mereces amar y ser amado/a. ¿Quieres recibir amor? Ama, disfruta amando y olvídate de lo que esperas a través de la expresión de ese amor. Es una ley universal que te comunico con todo mi amor.

Mira, el mundo te necesita. Y te necesita libre, pleno y consciente. El mundo necesita más personas que estén dispuestas a dar antes que recibir. El mundo necesita a más personas dispuestas a amar antes que ser amadas.

Da. Entrega. Vive. Sé libre.

Besos.