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Por qué tu OBJETIVO no debe ser REALISTA

Por qué tu OBJETIVO no debe ser REALISTA

Lo malo no es ponerte objetivos elevados y no conseguirlos; lo malo es ponerte objetivos pequeños y conseguirlos.


Objetivos REALISTAS


Se habla mucho de que nuestros objetivos han de ser realistas, pero, ¿qué es un objetivo REALISTA?

Lo que consideramos realista depende de nuestra propia experiencia previa y nuestra propia concepción sobre ese objetivo.

Es decir: es una idea en tu cabeza absolutamente parcial y subjetiva. Es una opinión, nada más que eso.

No existen objetivos “poco realistas”, lo que existen son opiniones personales y subjetivos acerca de si un objetivo es o no realista.

De este modo, te invito a que dejes de pensar en eso de que existen objetivos “poco realistas”; cuando se trata de tu propio crecimiento personal, no debemos fijarnos límites marcados por nuestra idea preconcebida (y limitada) del mundo.

En realidad, lo importante cuando te planteas un objetivo es sentir que eso, por muy elevado que sea, sea algo factible que llevará tu vida al siguiente nivel.

¿Puedes conseguir tu objetivo?

Tal vez en estos momentos no tengas los recursos necesarios o ni tan siquiera sepas exactamente cómo vas a hacerlo; aún así, tienes que tener una convicción (basada en la intuición, tal vez) de que eso que quieres es factible.

Cuidado aquí con los boicoteadores internos: en ocasiones tendemos a pensar que no podemos conseguir algo porque creemos que no podemos. Por lo tanto, para responder a la pregunta de si tu objetivo es o no realista, deberás obviar y callar todas las vocecitas del tipo “es que lo he intentado antes y no pude” o “es que soy un desastre” o “es que me disperso mucho” o  (escribe tu frase a continuación) “_____________________”.

No te dejes engañar por tus propias ideas preconcebidas sobre lo que se puede o lo que no. Simplemente trata de ser lo más práctico y realista posible tomando la decisión.

Por ejemplo: imaginemos que quieres mejora tu salud y para ello, también deberás abandonar un hábito tóxico (fumar). ¿Es realista? Lo más seguro es que sea realista para ti “dejar de fumar”, aunque puede que te asalten pensamientos del tipo: “el problema es que ya lo he intentado en el pasado y no lo conseguí” o “no sé como voy a hacer para quitar el hábito”. Este tipo de pensamientos son interferencias (que trataré en futuros posts) que tendremos que gestionar, aunque no deberán influir en tu decisión sobre si el objetivo es realista o no. El objetivo es realista, sin duda, al menos en este caso.

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Presta atención al “tamaño” del objetivo

El tamaño importa. Al menos en cuanto a objetivos se refiere. Un objetivo muy complejo o ambicioso (aunque factible) podría desanimarnos por su envergadura. 

Si sientes que tu objetivo es demasiado ambicioso te invito a que lo dividas en pequeños objetivos intermedios más manejables. De hecho, siempre que tengas un objetivo muy ambicioso deberás hacer un plan de acción con pasos a seguir e hitos a cumplir; cada uno de esos pasos es un objetivo más pequeño aunque tremendamente necesario para alcanzar tu objetivo más elevado.

Luego tu objetivo deberá ser lo suficientemente grande como para que te motive, rete, exija y obligue a empezar lo antes posible y, al mismo tiempo, deberá ser lo suficientemente pequeño como para que no te sobrepase y desanime.

Truco: presta atención a cuándo quieres conseguirlo. En muchas ocasiones me encuentro que lo que hace o no factible un objetivo tiene que ver con la fecha en la cual quieres tener tu objetivo cumplido. Así, si crees que tienes un objetivo muy “sencillo”, prueba a adelantar la fecha; y viceversa, sin tu objetivo te agobia un poco, mueve la fecha hacia adelante. 

Juegas con las fechas (o con el objetivo en sí mismo) y encuentra el tamaño adecuado para aquello quieres conseguir.

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Si puedes imaginarlo, puedes conseguirlo

Te propongo un juego: piensa en tu objetivo y también cuándo quieres tenerlo realizado. Ahora, relájate en algún lugar con cierta intimidad y cierra los ojos e imagina que puedes ir al futuro; un futuro unos meses más allá de haber cumplido tu objetivo. 

¿Dónde estás? ¿Qué haces? ¿Cómo te sientes? ¿Qué te aporta haber alcanzado tu objetivo?

¿Eres capaz a imaginarte con tu objetivo cumplido? Si la respuesta es “no”, piensa que tal vez tengas que o bien cambiar la fecha de su consecución, o bien centrarte en el primer sub-objetivo (más cercano en el tiempo y más factible).


Basado en todo lo que acabas de leer,  te propongo una herramienta para que certifiques oficialmente tu objetivo como “realista”, ¿vamos a por ello?

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Herramienta #: Convéncete de que tu objetivo es realista


1# Elimina las interferencias

Cambia o transforma tu objetivo hasta que contestes positivamente a estas preguntas:

  • ¿Es mi objetivo factible, independientemente de los recursos, ayuda o información que ahora desconozco y que tendré que conseguir?
  • ¿Es mi objetivo factible, independientemente de los pensamientos o ideas preconcebidas que tengo sobre este tema en particular?

2# Asegúrate del tamaño del objetivo

Cambia o transforma tu objetivo hasta que contestes positivamente a estas preguntas:

  • ¿Es mi objetivo lo suficientemente grande como para que me empuje a la acción, me rete y exija?
  • ¿Es mi objetivo lo suficientemente pequeño como para que no me sobrepase, abrume y desanime?
  • ¿En cuántos sub-objetivos se divide este objetivo y por cuál de ellos tiene más sentido comenzar?

3# Imagina que lo has conseguido

Viaja al futuro con tu imaginación: tienes que ser capaz a verte a ti mismo/a con el objetivo cumplido. Cambia o transforma tu objetivo hasta que puedas visualizarte. Recuerda que si no eres capaz a visualizarte consiguiendo tu objetivo, deberás centrar tu atención en otro objetivo intermedio y necesario para comenzar el viaje con al motivación necesaria.


¿Quieres ampliar información? Vuelve al artículo “Cómo formular objetivos

CONVIVENCIA: ¿cuál es la clave para vivir en paz con los demás?

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Descubre la clave de la convivencia


Convivencia: ¿cómo se consigue?


Esto se explica en primero de Sociología: uno de los aspectos más importantes para la convivencia de todos los individuos de una sociedad es el aprecio a las diferencias de los demás, en sentir que las diferencias en nuestra sociedad aportan un valor añadido al entorno y que son justamente estas diferencias las que hacen que la humanidad avance y se desarrolle.

Es más: una verdadera sociedad plural fomenta los espacios multiculturales y crea espacios de intercambio donde personas con diferentes puntos de vista, religión o estilos de vida puedan convivir y compartir. Puedan comprenderse. Puedan respetarse.

¿Por qué? Porque otras maneras de hacer y de pensar aportan perspectivas frescas a la sociedad de modo que surgen nuevas ideas, nuevos horizontes. Es decir: surge el progreso.

Si queremos construir un mundo en el que todos quepamos tenemos que interiorizar que existen multitud de enfoques e interpretaciones sobre la misma cosa… Y que no solo está bien que existan, sino que es deseable de cara a la propia evolución del ser humano.

Es decir: aprecio al diferente. Aprecio a lo distinto. Aprecio a aquello que no entendemos. Esa es la clave. Ojo, apreciar no signifique estar de acuerdo; significa que comprendes a la otra parte, que respetas su decisión, aunque no la compartas. 

Vale, y eso, ¿cómo se hace? ¿Cómo puedo comprender y apreciar algo que, a priori, me parece raro o incluso incomprensible?

Es justamente el objeto de este artículo. 

Como de costumbre, solo quiero hacerte pensar y que entre los dos podamos subir a la azotea de tu vida y poder contemplarla de una manera desapegada de modo que cuando bajes a los pisos inferiores, tengas más perspectiva de quién eres y de dónde te encuentras; es decir, tengas más información, más herramientas, más recursos; en definitiva, seas una persona más consciente de ti mismo/a.

 


VERDAD Vs. Verdad


Existen dos tipos de verdades.

Por un lado tenemos las verdades que son verdad para todo el mundo.

Y por otro las verdades que solo son verdad para uno mismo (o para un conjunto de personas que compartan la misma verdad).

Por ejemplo: ¿es verdad que Estados Unidos está al norte de Mexico? Preguntale a todo el mundo y te responderá con un “sí” (salvo que no tenga un mapa delante y no sepa la diferencia entre Norte y Sur). Ahora bien: ¿es verdad que es más seguro trabajar para una multinacional que para una pequeña empresa?

La segunda pregunta tal vez sea verdad, pero solo para una parte de las personas encuestadas. Otras incluso no sabrían qué contestar.

¿Qué estamos tratando aquí? Lo que trato de hacerte ver es que todos tenemos nuestra propia opinión sobre un montón de diversos aspectos de la vida; es decir todos creemos algo en particular sobre casi todas las cosas… y no siempre tenemos por qué coincidir.

Sigue leyendo.

 

creencias


¿Qué es una CREENCIA?


Una creencia es una opinión que tenemos sobre nosotros mismos, los demás o cualquier aspecto del mundo, pero que PARA NOSOTROS ES VERDAD.

Repito: es una opinión.

Un opinión, sí; aunque muy, muy peculiar: para nosotros es verdad.

Todos tenemos creencias sobre muchos aspectos de la vida; ¿qué crees sobre la seguridad en tu ciudad? ¿Qué crees sobre el éxito, la maternidad/paternidad o cuáles son tus creencias sobre la globalización, la liberalización o independencia?

Pregúntale a 10 personas sobre estos aspectos y probablemente recibas distintas respuestas. Es decir, escucharás diferentes opiniones sobre el mismo tema pero que son verdad para cada una de esas personas.

Creencias, amigos, creencias.

Y las creencias NO SON VERDAD. Siento decirte esto. Es decir, no son verdad desde un punto de vista absoluto. Son verdad para ti, claro: no lo dudo. Y es fantástico, en serio. Pero no son verdad de manera absoluta ni a los ojos del mundo ni a los ojos de la totalidad de seres humanos. Es una idea en tu cabeza que te has creído que es cierta, nada más. Tal vez compartas algunas creencias con otras personas: en ese caso creéis lo mismo, opináis lo mismo; eso es todo.

Una botella de plástico es una botella de plástico. Pregúntale al 100% de la población y te contestarán lo mismo. No hay debate al respecto. El plástico es plástico.

Ahora bien: pregunta a la población humana acerca de “qué significa ser un buen padre/madre” y cada persona te dará diferentes matices y opiniones (creencias) sobre esto.

Ey! Yo tengo multitud de creencias que me ayudan a estar en el mundo y que me ayudan a vivir plenamente,  me ayudan a relacionarme conmigo mismo, con mi entorno, me ayudan a realizarme como persona y también a vivir conectado con el resto de seres humanos. Pero, ¿sabes qué? Sé que no son verdad: tan solo son verdad para mí.

Te cuento algunas de mis creencias, por si te ayudan a entender este concepto:

  • Todos tenemos talento.
  • La tristeza es compatible con la felicidad.
  • No existe el fracaso, tan solo existen resultados.
  • Todos tenemos o podemos conseguir los recursos que necesitamos para conseguir todo lo que queramos.

Es probable que compartas algunas, todas o ninguna en absoluto. Claro, es que son mis creencias.

No tengo ninguna intención de que el resto de la humanidad crea lo mismo que yo: solo aspiro a que eso que crees te ayude a estar en el mundo de la forma más realizada, plena y consciente posible.

Te cuento un secreto: anhelo una sociedad en la que nadie imponga ninguna creencia a nadie: todos debemos llegar a nuestras propias conclusiones por nosotros mismos. La imposición de creencias (del tipo que sean) puede llevar a elevados sentimientos de incongruencia en las personas si más adelante descubren que en realidad opinan algo diferente. 

Relee este apartado las veces que consideres necesario antes de pasar al siguiente punto, es de una importancia tremenda. Sobre todo asegúrate de no engancharte con tus propias creencia a la hora de leerlo… ¡sube a tu azotea vital!

Si te estoy revolviendo algo por dentro es buena señal: significa que hay algo que tienes que gestionar a nivel interno. Significa que tienes creencias que estás proyectando como ciertas para el resto del mundo y que no acabas de creerte que solo son verdad para ti. Ups! Lo siento!

Bienvenido al club de la consciencia. Al principio duele un poco… lo sé. Pero tranquilo, el dolor pasa rápido.

Está bien. Estás bien. Permítete desapegarte y seguir tu leyendo.

 


Características de las creencias


1# Tus creencias tienen mucho poder sobre ti mismo.

Seguro que conoces el efecto placebo: te tomas una pastilla de azúcar creyendo que es paracetamol y se te pasa el dolor de cabeza. Salvo que creas que el paracetamol no te hace nada, en cuyo caso no te pasará el dolor de cabeza, claro.

Mi madre suele tomarse un ibuprofeno antes de salir a caminar para que no le duelan tanto las piernas, dice. El otro día me contó que se levantó con dolores y que se preparó un ibuprofeno antes de salir a la calle y con la misma se fue a caminar, -Que bien me encuentro-, se decía así misma mientras caminaba, convencida del efecto del ibuprofeno. Al llegar a casa, amigos, el ibuprofeno seguía intacto encima de la mesa de la cocina. No se lo había tomado.

La creencia de mi madre de que el ibuprofeno le quita los dolores es más importante que la acción en sí calmante/antiinflamatoria del medicamento. 

 

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Mmmmm… Ahora, piensa.  ¿Cómo crees que te afectará la creencia de que corres más rápido con unas zapatillas que con otras? ¿O que el marisco sabe mejor en los meses con “erre”? ¿O que necesitas dormir 8 horas todos los días? ¿O que es imposible correr una milla por debajo de los 4 minutos? ¿O que creas que un objetivo es posible… o imposible?

Exacto. Tus creencias modelan tu vida. Tus creencias te pueden hacer más grande… o  más pequeño. Tu sistema de creencias define mucho de tu realidad. Y aquí viene la madre del cordero: no eres consciente de la mayoría de ellas.

Ve a tomar el aire. Yo, al menos, tuve que hacerlo.

 

2# Tus creencias nublan tu objetividad

Recuerdo cuando mi hermano tuvo mellizas hace unos años; no hacía más que ver parejas con gemelos por todos lados. Me creía que había un baby boom pero de niños gemelos.

Cuando comentaba esto entre mis allegados todos me llevaban la contraria. ¿Es que no lo veis?- Les decía. ¡Pero si están por todos lados!

objetividad

Te propongo un ejercicio. Durante 5 segundos busca objetos a tu alrededor de color negro.

¿Ya?

Bien, ahora, sin levantar la vista de este post, dime cuántos objetos de color blanco has visto.

¿Qué ha pasado? Has centrado tu atención en aquello en lo que estabas buscando, con lo cual solo has visto los objetos de color negro. Bien, con el resto de aspectos de tu vida pasa lo mismo: si crees que tu ciudad es insegura, solo verás los problemas de inseguridad. Si crees que todos los políticos son corruptos: solo verás la corrupción en ellos. Y así sucesivamente. 

Es la famosa profecía autocumplida. Siempre trataremos de reafirmar nuestras creencias independientemente de la realidad empírica.

Ahora ya lo sabes.

 

3# Tus creencias afectan a los demás

Recuerdo el día que dejé mi anterior empleo. Un pequeño porcentaje de personas me dijeron algo así como “Piénsatelo bien, te puede ir mal y aquí estás valorado”; otro pequeño porcentaje me dijo “Iván, a por ello! No me cabe duda de que te va a ir genial y de que ayudarás a mucha gente”; la gran mayoría me dijo: “Te deseo lo mejor en tu nueva andadura”.

Tres mensajes.

¿Qué mensajes creéis que reforzó mi decisión? ¿Qué mensajes creéis que me empoderaron? ¿Qué mensajes me afectaron positivamente? Y al contrario: ¿Qué mensajes me hicieron dudar, me hicieron más pequeño?

 

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Tus propias creencias sobre los demás les afectan directamente. Daniel Goleman en su famoso libro Inteligencia emocional cuenta el experimento que se hizo en un instituto: separaron en dos clases a chavales con rendimiento académico estándar aunque a los profesores les dijeron que una de las clases era de superdotados. Bien, al final del curso, los supuestos superdotados habían obtenido notas sustancialmente mejores. ¿Por qué? La creencia de los profesores de que estos chicos tenían que rendir más acabo afectando directamente en su rendimiento.

Hay más ejemplos como el efecto pigmalión: cuanto más tratas de un modo determinado a alguien, más posibilidades hay de que se comporte de dicha manera, para bien o para mal.

Alucinante, ¿verdad? Ahora ya lo sabes.

 

4# Tus creencias cambian con el tiempo

¿Sabes? Muchas de las creencias que tienes se formaron de manera inconsciente, autónoma. ¿Acaso recuerdas el día que definiste tus creencias sobre el significado de tranquilidadéxito o independencia? Claro que no. Simplemente has ido creando, transformando y cambiando tus creencias de forma natural.

Este concepto es importante: las creencias cambian con el tiempo.

felicidad

¿Que significaba para ti la felicidad a los 5 años de edad?, ¿y a los 15 años?, ¿y a los 30?, ¿y a los 40? De manera inconsciente has ido reciclando lo que creías que era la felicidad. Y lo mismo con el resto de centenares de conceptos abstractos que tenemos en la cabeza.

Lo relevante aquí es que tenemos la capacidad para conscientemente transformar o cambiar una creencia.

 


…y ahora, ¿qué?


¿Sabes? Ya no pretendo convencer a nadie de nada. Para mí esta es una de las claves para convivir en armonía con mi entorno.  Por supuesto, defiendo mis convicciones aunque simplemente con el fin de ser entendido, nunca para tener la razón (ni mucho menos para imponerla). Sobre todo tengo claro que, tal y como hemos visto, lo que hoy es verdad para mí, tal vez no lo sea dentro de un tiempo así que: ¿para qué tratar de convencer a nadie?

Repito: que no quieras convencer a nadie es perfectamente compatible con defender tus convicciones... La diferencia es que lo haces desde el respeto a la otra parte y desde tu propia convicción de que la persona que tienes delante ha vivido otra vida, ha tenido otras experiencias que tal vez la han llevado a conclusiones diferentes.

Te invito a que empieces a distinguir la realidad de tu realidad, te invito a que respetes al resto de seres humanos que tengan otras creencias (en el ámbito que sea) ya que no se trata de debatir quién tiene razón: nadie la tiene y todos la tenemos. Solo son ideas en nuestra cabeza.

Lo realmente importante aquí es: ¿en qué tienes que creer para vivir en paz contigo mismo/a y con los que te rodean?

Los 12 mejores libros para CONSEGUIR OBJETIVOS

Los 12 mejores libros para CONSEGUIR OBJETIVOS

OBJETIVOS

Libros que tienes que leer si vas en serio con esto de conseguir tus objetivos

 


¿Para qué sirve un objetivo?


Los objetivos son la herramienta básica de crecimiento humano, nos ayudan a crecer, a evolucionar y a expresarnos en el mundo como realmente somos. Es decir, un objetivo solo podemos llamarlo así, objetivo, si cumple la función de hacernos crecer.

Por eso es tan importante tener objetivos: porque nos ayudan a sentirnos vivos y a levantarnos por la mañana con ilusión por pasar a la acción y acostarnos un poquito más cerca de su consecución.

 


Libros y objetivos


Hay un montón de libros ahí fuera relacionados con la temática de “Cómo conseguir objetivos”. En esta selección lo que he tratado es de hacerte llegar aquellos que siento que pueden dejarte huella, de modo que sus aprendizajes te acompañen el resto de tu vida.

Algunos libros son generalistas, otros son fábulas con muchísimo fondo y otros son más técnicos . Espero de corazón que alguno de ellos eleve tu vida al siguiente nivel.

Allá vamos.

 


0# NO MÁS EXCUSAS de Iván Ojanguren


Los objetivos son la herramienta básica de crecimiento humano pues son ellos los que nos empujan a crecer y expresarnos en el mundo como realmente somos.

No más excusas es un libro lleno de herramientas que te permitirán hacer de tu próximo objetivo una realidad.  Siguiendo una metodología clara y tremendamente eficaz aprenderás a definir tus prioridades, tus objetivos y harás lo que tienes que hacer para conseguirlos.

Con este libro entenderás el origen de la motivación y aprenderás a conseguir recursos, superar obstáculos y crear un plan de acción ganador.

Importante: todo lo escrito en este libro está ideado para que te asegures de disfrutar plenamente del viaje. La vida ha de ser algo bello, alegre e inspirador mientras trabajas para conseguir todo aquello que anhelamos.

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1# HAGÁMOSLO de Richard Branson


Una de las claves para conseguir algo es precisamente ponerse manos a la obra. Claro, si no comenzamos nada, difícilmente lo terminaremos. Este libro es la autobiografía de uno de los empresarios vivos más carismáticos y enérgicos que conozco (fundador, entre otras, de Virgin). Este libro nos cuenta todos sus retos (profesionales, personales y también deportivos) y la importancia de comenzar el viaje a veces hacia lo desconocido.

Claro, es imposible saber a ciencia cierta los retos que vas a encontrar por el camino. Lo que es seguro es que empezando muchas cosas es muy probable que termines un buen puñado de ellas. Si quieres un chute de energía, acción y de paso entretenerte leyendo una de las autobiografías más directas y sin pelos en la lengua que existen, entonces este libro es para ti.

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2# ¡HAZLO! de Seth Godin


Mismo concepto que el libro anterior aunque de la mano de una persona radicalmente diferente: Seth Godin. Seth es un gurú del marketing y del emprendimiento y en este libro nos muestra reflexiones cortas (muy cortas) acerca de la importancia del hacer para que nuevas puertas se abran.

Olvídate de tenerlo todo absolutamente atado y bien atado en tu viaje (de hecho, eso no va a pasar nunca), simplemente comienza a caminar en la dirección marcada por tu corazón… El miedo no lo podrás quitar aunque la acción te ayudará a mitigarlo; además, independientemente del resultado, la acción te abrirá nuevas puertas y algunas de ellas inimaginables antes de pasar a la acción. Un libro para tener unos días en la mesita de noche y leer dos o tres reflexiones antes de conciliar el sueño. Brillante Seth.

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3# EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO de Viktor Frankl


Viktor sobrevivió casi dos años en los campos de concentración nazis de Theresienstadt y Auschwitz (al tiempo que perdía a su mujer y sus padres). Estando en los campos se dio cuenta de que quien sobrevivía no era el mejor preparado físicamente, sino aquellos que encontraron un sentido a su vida más allá del campo de concentración.

Con los objetivos pasa lo mismo: tenemos que encontrar la razón última de “para qué” queremos conseguirlos de modo que caminemos todo el trayecto hasta su consecución. Recuerdo la primera vez que leí este libro: lo devoré en una mañana. Un poco crudo (cuenta desde un punto de vista psicológico su experiencia en los getos y campos de concentración), este libro aporta un valor acorde con la crudeza: lo que aprenderás en estas líneas te acompañará el resto de tu vida.

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4# EL ALQUIMISTA de Paulo Coelho


Un verdadero clásico del mundo del crecimiento personal y de la consecución de objetivos en particular. Paulo Coelho nos muestra en esta fantástica novela las distintas fases por las que deberás pasar en al objetivo más grande de todos: vivir una vida que merezca la pena ser vivida. 

El protagonista (un pastor del sur de España) al principio estaba a gusto con modo de vida; en un momento determinado algo sucede y, siguiendo a su corazón, decide emprender un viaje donde va conociéndose poco a poco adentrándose para ello en la incertidumbre (viaje físico y también espiritual). ¡El resto lo deberás descubrir por ti mismo! Un libro cortito, fácil de leer, entretenido y con mucho fondo.

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5# EL HOMBRE QUE PLANTABA ÁRBOLES de Jean Giono


Me encantan los cuentos. Dicen que los cuentos están hechos para que los niños duerman… y para que los adultos despierten. Vaya si desperté con este cuento.

Un cuento con varias moralejas: tus acciones tienen mucho impacto en ti mismo y en el mundo, enseñas y educas más haciendo que enseñando y, la que más me gusta a mí: cuando pienses en objetivos procura soñar; no dejes que la realidad que conoces ponga límites a tus sueños.

Recuerda: los soñadores son las personas que hacen que las sociedades avancen. Son lo que acaban creando una nueva realidad para los “realistas”. Este libro te hará pensar. Garantizado.

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6# CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE de Lev Tolstói


Conseguir objetivos está bien, no hay discusión sobre este tema. Ahora bien, también tenemos que aprender a disfrutar con lo que tenemos de manera que entendemos los objetivos más como un viaje y menos como un destino.

En esta maravillosa fábula Tolstoy nos enseña que de nada sirven los objetivos si no conseguimos caminar en armonía hacia ellos; un objetivo no sirve para mucho si no nos permite disfrutar de lo que tenemos así que, mucho cuidado con plantearnos objetivos siempre muy perfeccionistas porque puede que te pases la vida corriendo detrás de un fantasma.

Lo leerás en poco tiempo (es muy cortito) aunque te garantizo que lo releerás muchas veces. Además estarás leyendo un clásico. ¿Qué más se puede pedir?

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7# LA BUENA SUERTE de Alex Rovira y Fernando Trias de Bes


Para conseguir tus objetivos necesitarás suerte… ¿La buena noticia? La SUERTE es algo que puedes crear. La suerte es una mezcla de preparación y oportunidad,  y las oportunidades están siempre ahí; tan solo tienes que crear las circunstancias oportunas para atraer la suerte a tu vida.

Otra fábula fantástica donde nos dan las reglas que deberás seguir si quieres crear suerte en el contexto de tu objetivo. Imprescindible para hacer reseteo mental y además con final emotivo: recuerdo terminarlo en el tren Madrid-Oviedo y emocionarme hasta el alma

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8# ¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO? de Spencer Johnson


Una de las claves para conseguir objetivos es la capacidad para ser flexibles y adaptarnos a los acontecimientos una vez comenzamos el viaje.

“¿Quién se hay llevado mi queso?” es una metáfora fantástica en la que encontrarás las actitudes y modos de pensamiento más hábiles que puedes adquirir cuando ese acontecimiento inesperado llame a tu puerta.

Es un libro que leerás en aproximadamente una hora… Una hora a cambio de algunas ideas que pueden cambiar tu vida para siempre… Parece un buen trato, ¿verdad?

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9# EL JUEGO INTERIOR DEL TENIS de Tim Galway


¿Cómo? ¿Un libro pensado para entrenadores de tenis dentro de esta lista? Exacto, amigos/as. Este libro está catalogado extraoficialmente como el primer libro de coaching de la historia (solo que Tim por aquel entonces no lo sabía).

Para conseguir tus objetivos deberás agrupar tus recursos y aprender a superar obstáculos de la forma que es mejor para ti… Y solo tú sabes cuál es.

Este libro tiene una máxima: aprendizaje natural. Tú tienes una manera fantástica de solucionar problemas, de conseguir recursos, de organizar tu tiempo: tan solo tienes que dejar de autoboicotearte y destapar esa habilidad natural. Si quieres entender y saber por qué en ocasiones tú eres tu peor enemigo en el viaje hacia la consecución de tus objetivos, este es tu libro.

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10# COACHING: EL MÉTODO PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO DE LAS PERSONAS de John Whitmore


No podía faltar la madre de todos los libros de la metodología coaching (metodología creada expresamente  para conseguir objetivos). El enfoque del libro es empresarial aunque sus enseñanzas son aplicables a cualquier contexto en el cual tengas que conseguir objetivos.

Si quieres comprender por qué son tan sumamente importantes la conciencia de lo que haces y la asunción de la responsabilidad de tus actos caminando hacia tus objetivos, no te pierdas esta obra maestra.

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11# COACHING CON PNL de Andrea Lages y Joseph O’Connor


Tengo que reconocer que no soy objetivo con los trabajos de Andrea y Joseph ya que son mis mentores y mis primeros pasos en el coaching los di de su mano. No he querido marearte mucho con libros muy técnicos sobre metodología coaching en este post, aunque claro, algo tenía que proponerte por si te apetece aventurarte a ver el mundo desde la perspectiva de un coach.

Este libro te guiará en el viaje desde que estás en casa sin saber qué quieres hasta que defines el plan de acción para conseguir lo que quieres, siempre desde teniendo en cuenta que el libro ha sido pensado principalmente para profesionales del coaching.

Eh! No te preocupes, ya me había leído este libro varias veces antes incluso de querer dedicarme profesionalmente a ello. No le temas. Al contrario. Léelo con hambre de querer un futuro mejor para ti.

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12# COACHING PARA EL ÉXITO de Talane Miedane


Un clásico. En este libro Talane nos explica hasta 101 ideas, herramientas o “pequeñas fórmulas” que podemos poner en práctica para conseguir nuestras metas: gestionar mejor el tiempo , trabajar con más eficiencia o cuidarte.

Una tormenta de ideas que estoy convencido de que te servirán un buen puñado de ellas; te escribo algunas que más me gustaron a mí: “Celebra tus pequeños éxitos”, “Invierte en ti”, “Hazlo o no lo hagas” o “adquiere perspectiva”.

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EXTRA# COACHING: HERRAMIENTAS PARA EL CAMBIO de Robert Dilts


Robert es otro de mis mentores. Me parece un tipo alucinante: su mente inquieta es un generador de libros y seminarios enfocados a ayudar a las personas en un montón de ámbitos diferentes: consecución de objetivos, comunicación, terapia, fobias, etc.

Este libro en concreto tiene decenas (literalmente) de herramientas que podrás poner en práctica a lo largo de tu viaje. Algunos ejemplos: aprenderás a definir tu objetivo, a obtener recursos de mil maneras diferentes, a buscar personas que te ayuden, etc.

Aviso: es un libro técnico. Te interesa sobre todo si quieres indagar más en esto del coaching. Eso sí, si de verdad vas en serio con eso de cumplir tus objetivos, ni se te ocurra pasarlo por alto. Excepcional. Personalmente sigo recurriendo a él.

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¿Quieres saber más?

 

MOTIVACIÓN: ¿Cómo puedo motivarme?

MOTIVACIÓN: ¿Cómo puedo motivarme?

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Las reglas para motivarnos ya están escritas: descúbrelas


¿Qué es la motivación?


Sabes de sobra lo que es la motivación: es eso que te empuja a hacer las cosas que quieres hacer. Es esa energía, esas ganas, esa fuerza interior que utilizas en tu propio beneficio para conseguir todo aquello que en un momento dado consideras valioso para ti.

Nada nuevo hasta aquí, ¿verdad? Bien, la siguiente pregunta es la que realmente tiene más miga: ¿cómo funciona el interruptor de la motivación? ¿Alguna vez te has preguntado por qué unas veces tienes energía para comerte el mundo y otras, aún considerando que eso que quieres sea importante, no encuentras la fuerza ni empuje necesarios para llevarlas a cabo?

Aquí está la madre del cordero.

La motivación es siempre algo que parte de uno mismo. Siempre. Tal vez quieras conseguir algo ahí fuera, nos lo dudo. Ahora bien: las ganas para conseguirlo no vienen del cielo sino que parte de ti mismo, de tu propio Ser.

Sigue leyendo: vas a descubrir el origen de la motivación.


Motivación extrínseca Vs. motivación intrínseca


Una idea importante que quiero trasladarte: no creo en la motivación extrínseca (externa). Como te decía, toda motivación al final acaba pasando por uno mismo. Independientemente de si lo que tienes que hacer pasa por un objetivo interno (p.e. aprender inglés) o externo (p.e. un aumento de sueldo), al final la energía y ganas para ponerte manos a la obra pasarán irremediablemente por ti mismo.

No dudo que quieras conseguir algo ahí fuera; lo que pongo en duda es que conseguir cualquier cosa ahí fuera sea el fin en sí mismo. Siempre querrás conseguir algo ahí fuera para a su vez satisfacer algo que está en tu interior.

Así, tal vez quieras conseguir ese empleo, ese ascenso o echar para adelante ese proyecto; pero no lo harás solo por conseguirlo, sino por lo que te aporta conseguirlo. Tal vez te aporte más confianza en ti mismo, más seguridad, más independencia o más bienestar.

Llegamos pues a la parte mas importante de cara a pulsar el botón de tu motivación: descubrir para qué quieres conseguir lo que quieres conseguir.

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¿Para qué sirve un objetivo?


¿Qué razón última hace que nos propongamos conseguir esto o lo otro? Mira, los objetivos no son un fin en sí mismos; son más bien medios para conseguir eso que anhelas que está dentro de ti y que lo obtienes a través de la consecución de tu objetivo o de simplemente caminar hacia el mismo.

Recuerdo el día que me puse como objetivo emanciparme. Así, empezar una vida en la cual yo fuese dueño y responsable de mí mismo era algo crucial ya que me daba fuertes sentimientos de independencia, de confianza en mí mismo y también de sentirme útil viviendo en sociedad. 

Es decir: mi objetivo final en realidad no era emanciparte sino que era tener más independencia, más confianza y sentirme más útil. Esos eran mis verdaderos objetivos. Claro, en aquel momento de mi vida (tenía 26 años por aquel entonces) la manera de conseguir eso era a través de emanciparme.

¿Se entiende la idea? Lo importante cuando hablamos de motivación no es tanto el objetivo, sino lo que tratas de conseguir a través de tu objetivo. Es lo que llamamos en coaching el valor que está detrás del objetivo. Esta es la clave de la motivación: tienes que dar con la razón última por la cual quieres conseguir eso que quieres conseguir (el valor que quieres honrar a través de dicho objetivo).

Una vez que salga a la luz este valor: magia. Tu objetivo tendrá mucho más sentido. Estarás mucho más motivado.

https://youtu.be/LX3q9moOJJc


Recuerda: los objetivos no son tan importantes


Tiene su gracia que un coach de vida, es decir: yo, que me encargo de ayudar a las persona a encontrar sus prioridades y objetivos diga que, en realidad, no son tan importantes.

Déjame que te explique.

Sí son importantes en el sentido de que a través de ellos conseguimos vivir acorde a eso que valoramos, a eso que nos importa de verdad. Ahora bien: mucho cuidado con apegarse demasiado a un objetivo, ¿por qué? Puede que una vez que comiences a caminar hacia dicho objetivo te des cuenta de que hay que cambiarlo, transformarlo o incluso, eliminarlo.

No pasa nada. Es normal. ¿Por qué? Porque lo importante no es el objetivo sino lo que representa en tu fuero interno caminar en la dirección marcada por tu objetivo (es decir, el valor que hay detrás de tu objetivo).

Me cruzo con muchas personas que se frustran muchísimo cuando no consiguen eso que se han propuesto sin darse la oportunidad de hacer algo diferente. Se ciegan, se nublan. Y es que se han olvidado de que el objetivo no es el fin, el fin es honrar aquel valor que hay detrás. 

Usa tu objetivo como faro para comenzar el viaje, nada más. No tengas miedo a cambiar de faro si de pronto sientes que la costa a la que te está dirigiendo no es la adecuada. No caigas en la trampa de apegarte a tu objetivo.

Tu objetivo es importante… solo mientras cumple su función. Si deja de motivarnos o si nos frustra significará que ya no nos ayuda como medio así que es sensato o, mejor dicho, obligatorio, dejarlo a un lado y sustituirlo por otro.

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Herramienta #: Aprende a motivarte


Una vez que hayas formulado correctamente tu objetivo, te invito a que descubras conscientemente qué es lo que tratas de honrar a través de ese objetivo. Esa será la fuente de tu motivación. Eso será lo que te empujará a levantarte por la mañana y hacer lo que tienes que hacer para conseguirlo.

Es importante que hayas establecido una fecha de consecución de tu meta antes de comenzar.

Para poner en práctica esta herramienta te recomiendo que busques un lugar tranquilo en el que puedas estar unos minutos sin ser molestado; de hecho, cuantos menos estímulos externos tengas, mejor. Apaga o silencia tus dispositivos electrónicos y avisa en casa que no estarás operativo/a los siguientes 20 minutos.

¡Tu motivación depende de los próximos 20 minutos! Toda concentración es poca.

¿Listo? Te invito a que sigas los siguientes pasos:

1# Imagina que ya has conseguido tu objetivo

Imagínate con tu objetivo conseguido. Viaja en el tiempo (al futuro) y piensa cómo sería vivir con tu objetivo cumplido. Si quieres, puedes irte incluso unos meses más allá de lo que estimas que estará tu objetivo cumplido.

Deja volar la imaginación. Simplemente piensa en cómo sería tu vida un día cualquiera con ese objetivo cumplido. 

Si no eres capaz de verte a ti mismo/a con tu objetivo cumplido, te recomiendo que eches un vistazo al hilo de posts sobre cómo formular objetivos para eliminar posibles interferencias.

2# Vive intensamente ese momento

¿Ya has viajado en el tiempo? Bien. Ahora, contesta a las siguientes preguntas siempre en primera persona. Aquí te recomiendo que o bien te grabes las preguntas (dejando un espacio generoso para contestarlas) o bien que sea alguien externo de confianza quien te las formule. Escribir las respuestas en un papel también podría servir. ¿Listo?

  • ¿Dónde estás concretamente? ¿Qué estás viendo? ¿De qué color son las cosas que estás viendo?
  • ¿Puedes detectar algún olor o sabor en particular? 
  • ¿Qué temperatura hace?
  • ¿Qué estás haciendo concretamente? ¿Estás tocando algo con tu cuerpo?
  • ¿Estás con alguien? ¿Estás hablando con alguien o tal vez te hablas a ti mismo? ¿Estás pensando algo en particular? 
  • ¿Qué otros sonidos puedes escuchar?

Muy bien, recréate en vivir este momento. Todos los detalles que añadas son bienvenidos.

Ejemplo: estoy en mi casa, ya emancipado, sentado en el sofá escuchando música rock por mis auriculares, concretamente la canción “Get in the ring” del grupo “Guns ‘n’ Roses” y abriendo mi bebida favorita, una cerveza del estilo Imperial IPA. Todo lo que me rodea es fruto de mi trabajo. Estoy solo y disfrutando plenamente de este momento.

3# Descubre qué te aporta tu objetivo: el valor detrás del objetivo.

La siguientes dos preguntas son de vital importancia ya que su la respuesta será la que te proporcione la fuente de tu motivación, es decir: lo que tratas de honrar consiguiendo tu objetivo. Deberás hacer estas preguntas una a continuación de la otra.  ¿Listo?

  • ¿Qué sientes en estos momentos? ¿Qué sentimientos evocan lo que estás viviendo en estos momentos? Ejemplo: me siento bien, siento tranquilidad y buenas sensaciones.
  • ¿Qué te aporta sentir eso que estás sintiendo? Ejemplo: me siento bien, siento que todo tiene ahora sentido.
  • ¿Qué te aporta el hecho de que te esté aportando eso?  Ejemplo: me siento coherente.
  • Permítete vivir este momento mientras te repites internamente lo que te está aportando tu objetivo.

El resultado de la última pregunta será realmente tu fuente de motivación. Lo ideal es que des con una palabra (o conjunto de palabras) que represente lo que te aporta haber conseguido tu objetivo. 

Lo más habitual es que verbalices algún valor que no es más que poner en palabras eso que te importa. De todos modos: no te pierdas en las palabras; lo importante es lo que estás sintiendo en tu cuerpo… las palabras son solo una representación de eso.

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4# Encuentra un símbolo

¿Sabías que el lenguaje del cerebro y del inconsciente es simbólico? Es por eso que a veces tenemos sueños extraños que no comprendemos, o que varios artistas representen de distinta forma un mismo concepto.

Con el punto anterior has verbalizado lo que realmente hay detrás de tu objetivo (“coherencia” en el ejemplo); te invito ahora a que vayas más allá y encuentres un símbolo, un amuleto interior que represente de algún modo la fuente de tu motivación y que puedas llevar contigo a todos lados, ¿te atreves?

  • Vuelve a ese futuro con tu objetivo cumplido, siente ese momento, siente con todo tu Ser lo que te está aportando.
  • Ahora, permite que emerja un símbolo que represente todo eso que estás viviendo. No tienes que hacer ningún esfuerzo, simplemente deja que salga a la luz esa imagen, ese símbolo que representa todo lo que estás viviendo y sintiendo en este instante.
  • Permítete mantener ese símbolo en el centro de tu atención consciente unos segundos al mismo tiempo que sientes los beneficios de haber conseguido tu objetivo.

Ejemplo: viene a mi cabeza una llave inglesa. Firme, dura y útil. 

¿Has dado con un símbolo? ¡Enhorabuena!

Ahora ya solo tienes que recordar este símbolo para saber la razón última por la cual quieres conseguir este objetivo. Si no has dado con un símbolo, no pasa nada, alberga dentro de ti la palabra (o conjunto de palabras) que hayas encontrado y: ¡a por tu objetivo!


Recuerda: lo importante es lo que hay detrás del objetivo


Ahora ya sabes para qué quieres conseguir tu objetivo; úsalo como referencia en todo momento para recordarte la razón última por la que ese objetivo es tan importante en tu vida. Úsalo como el interruptor que activará tu motivación.

Ah! y no tengas miedo a cambiar de objetivo para elevar tu para qué al lugar que consideres oportuno.

 

Ahora, dime: ¿cuál es la motivación de tu próximo objetivo? ¡¡Deja tu respuesta en el post!!

10 cosas que aprendí en mi viaje a INDIA – Fundación Vicente Ferrer

10 cosas que aprendí en mi viaje a INDIA – Fundación Vicente Ferrer

10 lecciones de vida trabajando en Anantapur (INDIA) para la Fundación Vicente Ferrer


El comienzo de todo


Todo comenzó con una llamada de mi querido Daniel Álvarez. Daniel es además de un gran profesional del mundo del coaching y del desarrollo personal, un gran mentor y mejor amigo.

Daniel había estado en las oficinas de la Fundación Vicente Ferrer (Anantapur, India) en primavera del año 2018 y tras hablar con Anna Ferrer (viuda de Vicente Ferrer) le propuso hacer un trabajo sistémico en la organización.

¿Sistémico? ¿Qué es eso?

Te explico: una acción se considera sistémica cuando impacta en el eje vertebral de aquello en lo que actúas, en este caso en la junta directiva de organización de más de 2.500 trabajadores. Este tipo de actuaciones tienen el potencial de afectar a todo el sistema (y no solo a la parte sobre la que actúas) debido a que interviene en los actores clave del sistema que tienen la capacidad propagar dichos cambios.

Después de explicarme el proyecto, Daniel me preguntó: “¿Quieres venir y ayudar a esta maravillosa organización? Eso sí, no nos pagarán nada. Tan solo la manutención, transportes y seguro de viaje”.

Además, Daniel iba a juntar juntar al equipo otros 5 grandes profesionales, incluyendo a Lama Dondrub (este último formará parte de mi tercer libro “La extraordinaria vida de la gente corriente”).

Ni me lo pensé. “¡Sí, claro!”.

Yo, Daniel Álvarez, Andrea Caride y Lama Dondrub.

Lo cierto es que soy de los que piensa que el mundo necesita más personas dispuestas a “dar” antes que “recibir”; qué mejor marco para hacerlo que con la Fundación Vicente Ferrer y en el terreno profesional donde más siento que puedo aportar a los demás: el coaching y desarrollo personal.

En realidad, como te contaré más adelante, “dar” no es en realidad más que otra forma de “recibir”; y es que cuando entregas de forma sincera y desinteresada el premio surge por el mero hecho de marcar la diferencia allí donde sientes que eres necesario. 

En nuestro caso actuamos sobre 85 directivos donde 25 de ellos eran parte la segunda línea directiva (es decir, por encima de ellos solo estaban Anna Ferrer y su equipo). 

¿Quién puede en su sano juicio negarse a vivir esta aventura? Yo, desde luego, no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad.

En esta foto con Anna Ferrer y mi compañera de equipo Zoubeida.

 


¿De qué demonios va esto de vivir?


¿Sabes? Un descubrí que en realidad lo que me voy a llevar a la tumba es lo que vivo en mi día a día.

Así, desde ese día, amigos, solo vivo lo que me quiero llevar.

Cada día tengo más claro que nacemos con las manos vacías y nos vamos con ellas igual de vacías. En realidad no poseemos nada; “poseer” cosas es tan solo una ilusión.

Decía un sabio: “Cuídate de pensar que posees cosas pues cuando eso sucede, son en realidad las cosas las que te poseen a ti”. Así, tan solo tenemos control de una cosa: cómo vivimos cada instante y qué sentido le damos a nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Lo bueno de vivir desde esta convicción vital es que la vida es un sinfín de oportunidades para aprender y sentirte verdaderamente vivo. Así, te presento mis 10 aprendizajes de esta experiencia.

Sigue conmigo.

 


10 APRENDIZAJES


1# El tercer mundo no necesariamente siente envidia del primer mundo

Europe is in big trouble. Esto es lo que me decía el gerente de los 3 hospitales de la Fundación en Anantapur hablando en una cena informal sobre el estado del mundo en general y de India y Europa en particular.

Para que te hagas una idea, esta persona pasó de vivir en la más absoluta pobreza (de niño su familia iba a buscar comida que tiraban los hoteles de lujo), a llevar una vida más que digna en tan solo una generación.

En India muchos aspiran a vivir mejor, ¡claro! ¿Quién no? Mi sensación hablando con ellos es que sienten que tienen un marco de desarrollo claro en el que ir mejorando sus vidas  y desarrollándose como país.

Hay personas en India que no quieren vivir en Europa (u otra zona primermundista). ¿Por qué? Hay cosas que no les cuadra. No les cuadra que levantemos muros. No les cuadra que vean gente sufriendo a escasos metros de su frontera y digan: “Eres menos persona por el mero hecho de haber nacido al otro lado de esta frontera”.

I feel lucky to live in India, concluyó este directivo.

Profesionales de sanidad tras concluir la sesiones de coaching de equipos.

 

2# Todos  somos lo mismo

He vivido 3 años en Bahréin y tras esta última experiencia en India trabajando con personas hindúes he re-confirmado algo: todos somos lo mismo.

Tendríais que haber visto cómo se reían y lo bien que se lo pasaban en los ejercicios/juegos que les proponíamos para darse cuenta de cómo funcionan los equipos de alto rendimiento en las organizaciones… Su risa, amigos, es la misma que en Europa o en Oriente Medio.

Lo mismo me sucedió en la sesiones individuales: no noté nada diferente de otras sesiones que he tenido con personas de otras culturas.

¿Por qué? Debajo de la capa cultural de cada persona hay un ser humano igual que tú, igual que yo. Hay una persona que quiere conectar, que busca lo mejor para ella misma y para el mundo.

Debajo de los condicionamientos vinculados a tu lugar de nacimiento o tu cultura, todos buscamos los mismo. Todos somos lo mismo.

Con la dentista del hospital tras una sesión de coaching individual.

 

3# No conoces tus límites hasta que los pones a prueba

-¿Con cuántas sesiones individuales diarias te sentirías cómodo, Iván? – Me preguntó Daniel, nuestro líder en esta experiencia

– Teniendo en cuenta que haremos las sesiones en inglés y que no es mi lengua materna, tal vez estaría bien no pasar de 3 sesiones, para garantizar un buen nivel de atención y resultados del coaching – contesté.

… Y acabé teniendo días de mínimo 4 sesiones y un par de días tuve hasta 6 sesiones en una sola jornada.

Nunca creí que podría tener 6 sesiones en un día y menos en otro idioma diferente al castellano. El caso es que me resultó, contra todo pronóstico, sencillo. 

En este viaje aprendí algo revelador: yo mismo me he puesto límites acerca de lo que puedo o no puedo hacer… Y la mayoría de esos límites son tan solo ideas en mi cabeza.

Así, antes de este viaje tenía mi cabeza llena de las cosas “posibles” y las “imposibles”. Lo he mandado todo al carajo.

Aquí con el Trabajador Social del hospital  tras una sesión individual de coaching.

 

4# Asumir retos es FUNDAMENTAL para el crecimiento profesional

Apretar el acelerador en tu vida profesional durante unos días es algo maravilloso; por apretar el acelerador me refiero a hacer el doble o el triple de lo que estás acostumbrado en el mismo periodo de tiempo. ¿Por qué?

  • Aprendes nuevas formas de hacer lo mismo y en menos tiempo.
  • Aprendes a conocer tu cuerpo y hacer que funcione de forma eficiente en situaciones exigentes/límite.
  • Cuando vuelves a tu ritmo habitual de trabajo, todo te parece facilísimo.
  • Con los tres puntos anteriores, revisas tus procesos para poder aportar aún más en tu día a día.

¿Quieres darle nuevas ideas y enfoques a lo que haces a nivel profesional? Embárcate en alguna locura; cuanto más “imposible”, mejor. Más sacarás en claro.

El equipo MARAVILLOSO que nos desplazábamos a los hospitales para las sesiones de coaching individual: Yo, Zoubi y Terry.

 

5# En solitario caminas 100 metros; acompañado, 100 Kilómetros

Sobre un total de 85 directivos de la Fundación Viciente Ferrer tuvimos 9 sesiones de coaching de equipos (8 horas cada sesion grupal)  y unos 120 horas de coaching individual.

¿Crees que estas cifras son asumibles por un solo individuo? Ni de broma. Tuvimos que ir un equipo de 7 profesionales.

Además: el impacto que tuvimos al trabajar en paralelo con diferentes personas fue alucinante; podíamos ir solapando o intercalando diferentes intervenciones en las personas que estábamos ayudando.

Y no solo eso: de algún modo sentí que a medida que pasaban los días mejor nos compenetrábamos, de modo que cada día nos veíamos más capaces que el día anterior, adelantándonos a situaciones o resolviendo de forma autónoma problemas que afectan al grupo.

Es como si hubiese una fuerza, un campo, que solo se crea cuando trabajas en equipo. Las ideas, las soluciones y el espíritu de aprendizaje se multiplican. Jamás he tenido esta sensación trabajando solo.

¿Quieres llegar lejos? Alíate con personas afines y salid ahí fuera para hacer algo que merezca la pena.

¡El equipo casi al completo! Yo, Lama Dondrub, Susana Magdaleno, Terry McLean, Zoubeida Foughali y Andrea Caride.

 

6# Existen dos formas diferentes de VIAJAR

Viajar es uno de los métodos más potentes de crecimiento personal. De hecho, siempre lo he utilizado para este fin.

Así, una posible manera (legítima) de plantearte un viaje es haciéndote estas preguntas: ¿qué quiero sacar en claro de esta experiencia? ¿Cómo me puede aportar esta aventura? Puede ser aprender, relajarte, conocer, desconectar, etc.

Pero, escucha, existe otra manera de viajar. La he descubierto en este viaje a India.

La segunda manera de viajar es poniendo ese pensamiento anterior del revés: en lugar de poner el foco en ti, colócalo fuera y pregúntate: ¿cómo voy a aportar al mundo en este viaje? ¿Qué van a sacar en claro las personas con las que viajo gracias a mí? ¿Quién más se va a beneficiar de esta experiencia?

Contesta a estas preguntas antes de hacer tu próximo viaje y alucinarás.

Antes de montarme en moto para ir a por mi tarjeta SIM local

Personalmente planteé este viaje como algo puramente profesional y al final me vi compartiendo conversaciones profundas con mis compañeros de equipo y también con gente local; hablé largo y tendido con médicos españoles que trabajaban en la zona y me eché unas risas con conductores de tuc-tuc… ¡Hasta me invitó a cenar a su casa el vendedor de leche y tarjetas SIM (de dudosa procedencia)!

Probé comida de todo tipo en ¿restaurantes? locales donde también bebí cerveza de contrabando. Me duché con cubo y jarra. Tuve la famosa (aunque leve) diarrea del viajero. Ví cómo en la planta de pediatría las madres y niños ponen mantas en el suelo y duermen todos juntos (es como duermen en las aldeas). Conocí lugares que de otro modo nadie conocería (salvo que vayas a hacer una trabajo profesional a esa zona). Dime, ¿quién demonios en su sano juicio querría ir a KalyandurgKanekal o Bathalapalli? Pues… Ahí he estado yo.

En Kalyandurg comiendo con los médicos Nuria y Joaquín (Pediatras) e Idoya (Medicina Interna)

 

Planta de Pediatría en el hospital de Kalyandurg

 

Yo con el “tercer ojo” pintado tras una visita a uno de los centros para mujeres de la Fundación Vicente Ferrer

 

Es decir, mi condición de “profesional” no solo no impidió que hiciese lo que se supone que uno hace cuando viaja, sino que multiplicó por 1.000 las experiencias así como la cantidad y la calidad de los contactos con las personas de la zona… Amén de estar en lugares únicos a los que nadie se plantearía ir.

Si quieres de verdad vivir una experiencia reveladora en tu próximo viaje prueba a poner el foco fuera. La experiencia vital se multiplicará.

Eh! Al menos había agua caliente 🙂

 

7# “Dar” es otra forma de “recibir”.

Lo comentaba al principio de este post: dar y recibir son en realidad la misma cosa.

Estando a 9.000Km en línea recta de mi casa me sentí afortunado; me sentí agradecido por tener la oportunidad de aportar un valor único a unas personas que estaban recogiendo cada intervención del equipo como un regalo caído del cielo.

En realidad “dar” es una pasada. No solo aportas “dando”, sino que además sienta de maravilla.

Yo en acción durante una sesión de coaching de equipos

Ese es el truco: sabes que estás siendo generoso porque entregas disfrutando y te sientes agradecido por ello.

 

8# Tal vez no puedas cambiar el mundo… Pero sí puedes forzarlo a que cambie.

Soy muy poco fan de cambiar el mundo. Claro: ¿quién soy yo para cambiar el mundo?

¿Quién soy yo para imponer a otros la manera de comportarse, de vivir, de entender la vida o de establecer prioridades? 

Soy más partidario de comenzar a vivir en ti mismo lo que quieres ver en los demás; así si luego son muchos los que se comportan de un modo determinado pueden FORZAR al mundo de manera natural a cambiar.

Sin embargo, eso no significa que no puedas iniciar acciones para mejorar objetivamente la vida de los demás.

Trabajando con los trabajadores de la Fundación Vicente Ferrer te das cuenta de que existe otra manera de entender el “trabajo”.

Aquí Zoubi, Terry y yo junto con Hari: el alma libre que nos ayudó a organizar todas las sesiones individuales con médicos, enfermeros y junta directiva de los hospitales.

Existen personas y organizaciones ahí fuera con el propósito firme de mejorar la vida de la gente. Organizaciones cuya prioridad es aportar el máximo valor a las personas que más lo necesitan.

Hay muchos pesimistas con el género humano. Los comprendo; no les faltan razones para serlo. Ahora bien: los grandes pesimistas son los que no hacen nada para dejar un mundo mejor que como lo encuentran, respaldándose en su propio pesimismo y obviando así su parte de responsabilidad para con el devenir de la Humanidad.

Hay un refrán que reza: “Cuídate de los pesimistas, pues encontrarán un problema para cada solución”. 

En este viaje he comprendido el valor de las cosas pequeñas. He entendido que cada buena acción cuenta y tiene recorrido.

He comprobado que muchas cosas pequeñas acaban creando algo grandioso.

 

9# El futuro sera de TODOS… o no será de NADIE

Tu bienestar a largo plazo pasa por crear un mundo en el que todos quepamos. El mundo no podrá soportar durante mucho más tiempo situaciones de desequilibrio tan brutales como las que existen hoy en día.

Como dice Jordi Pigem en su libro “Buena crisis”, la sociedad del futuro será postmaterialista…, o no será. Viendo situaciones de pobreza en India uno es consciente del privilegio brutal que supone haber nacido en el lado rico del barco.

Pero ese privilegio también significa responsabilidad. Responsabilidad por tener la posibilidad de ayudar a crear un futuro más equilibrado

Recuerda que estamos todos en el mismo barco.

Frase pintada en uno de los muros de las oficinas centrales de la Fundación Vicente Ferrer en Anantapur

 

¿La buena noticia? La Humanidad tiene la capacidad y los medios para que a todos nos vaya bien; el único camino es es lograr ese equilibrio mundial.

Si consideras esto último una utopía es irrelevante: nuestros nietos solo morirán de viejos si lo conseguimos.

 


10# HAY ESPERANZA


“Una sociedad justa en todos los lugares donde llegue la Fundación”. Este fue el objetivo que se plantearon los directivos de la Fundación Vicente Ferrer para los siguientes 50 años.

Vicente Ferrer llegó a Anantapur hace 50 años con una mano delante, otra detrás y muchísima ilusión. Ilusión por sacar a la población de la extrema pobreza  y de erradicar la discriminación por casta o género.

50 años más tarde son una organización de 2.500 trabajadores y dan cobertura en diferentes ámbitos a 14 millones de personas. No es una cuestión de si se puede o de si no se puede: es una cuestión de buscar el comienzo, ser prácticos y andar el camino. El resto llega.

Los máximos responsables de la Fundación Vicente Ferrer tras la sesión de coaching de equipos.

 

¡Eh! No tienes que ser Vicente Ferrer. No tienes que cambiar una región de India. ¡Qué va!

No se trata de que te eches en tu espalda “cambiar el mundo”. No.

El mundo no se “cambia”.

El mundo SE CREA. Lo creas en cada conversación, en cada contacto con otro ser humano.

Lo creas cuando te levantas por la mañana y das los buenos días a tu pareja.

Lo creas cuando das las gracias al camarero que te sirve el café.

Lo creas cuando agradeces una ducha con presión (créeme, la echas de menos cuando no la tienes).

Lo creas cuando buscas tu propio beneficio a la par que el beneficio de los demás.

No es “o tú o los demás”.

No es una cosa o la otra. Qué va.

Son las dos.

Feliz vida.

Tarta con la que nos obsequiaron en la última sesión de coaching de equipos… ¡Estabamos encantados!