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OBJETIVOS: ¿te acercas o alejas de ellos?

Escrito por: Iván Ojanguren
Publicación: octubre 27, 2018

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No camines a ciegas: establece criterios para asegurar que todo lo que haces te acerca a tu objetivo


Objetivos específicos Vs. Objetivos abstractos


Para conseguir un objetivo es indispensable que puedas verificar que efectivamente lo has conseguido.

Parece obvio, ¿verdad?  

No todos los objetivos son iguales y no todos los objetivos son igual de fáciles de cuantificar; sí serán igual de fáciles de cuantificar cuando termines de leer este post 🙂

¿Alguna vez te has preguntado por qué en ocasiones intentas algo y no terminas de conseguir los resultados deseados?  Sigue conmigo ya que este es uno de los mayores errores con los que me suelo encontrar.

Dependiendo de la complejidad para verificar la consecución de los objetivos, podríamos separarlos en dos categorías diferentes: específicos y abstractos.

1# Objetivos específicos

Los objetivos específicos son aquellos objetivos cuya consecución es objetivamente comprobable por ti y por cualquier otra persona externa. “Encontrar trabajo”, “Ahorrar 2.000€ para un viaje”, “Facturar 30.000€ el año que viene” son buenos ejemplos de objetivos específicos. Es relativamente sencillo saber si lo has conseguido o no: simplemente tienes que hacer un chequeo que normalmente está definido en el enunciado del objetivo.

1# Objetivos abstractos

Los objetivos abstractos tienen un poco más de miga. Son mucho más subjetivos (dependen de tu propia visión e interpretación del objetivos) y no pueden ser juzgados (al menos en su totalidad) por agentes externos salvo por ti mismo. “Hablar mejor en público”, “Tener más paz interior”, “mejorar mi nivel de inglés” o “Llevarme mejor con mi pareja” son buenos ejemplos. 

La importancia aquí radica en que cada uno de nosotros tiene criterios diferentes para saber lo que significa “llevarme mejor con alguien” o “hablar en público” así que tendremos que ser muy cuidadosos y concisos a la hora de establecer los criterios que nos ayudarán a concluir que realmente hemos conseguido nuestro objetivo.

Este es el tema principal de este post: aprenderás a establecer qué tiene que suceder (qué tiene que pasar, qué tienes que ver, qué tienes que escuchar, qué tienes que sentir) para saber que has conseguido tu objetivo.

¿Te interesa?

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¿Cómo vas a saber que caminas en la dirección correcta marcada por tu objetivo?


Parece una pregunta obvia, ¿verdad? Pero, ya sabes: nada de lo que te pregunto es a la ligera. 

Uno de los grandes caballos de batalla que me he encontrado trabajando con personas es justamente este: no conocer qué tiene que pasar exactamente para saber si efectivamente estás haciendo lo que tienen que hacer para conseguir el objetivo.

La razón es tremendamente simple: sin saber qué tiene que pasar para saber que ya conseguiste lo que quieres, es completamente imposible hacer lo que tienes que hacer para conseguirlo.

Te invito a que leas de nuevo el anterior párrafo, es de vital importancia.

Tienes que saber “cuantificar” lo que quieres. Tienes que ser capaz a medir los resultados de tus acciones de modo que puedas calibrar y valorar si:

  1. Eso que haces te acerca a tu destino.
  2. Ya has llegado a tu destino.

Sólo cuando sepas exactamente lo que quieres harás lo necesario para conseguirlo. Nunca antes.

Mira, tu vida y tus objetivos son demasiado importantes como para que los dejes en manos del azar. Tal vez hoy no sepas exactamente qué es lo que sucederá cuando consigas tu objetivo pero estoy convencido de que ya tienes la suficiente información como para empezar a caminar en la dirección correcta.

¿Quieres aprender a cuantificar y medir los resultados de tus acciones y valorar así si has conseguido o te estás acercando a tu objetivo? Solo sigue leyendo.

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Herramienta #: establece los criterios de consecución de tu objetivo


Bien, en este punto entiendo que ya has formulado correctamente tu objetivo. Ahora sigue los siguientes pasos:

1# Identifica el tipo de objetivo: ¿es específico o abstracto?

Identificar el tipo de objetivo nos dará una noción de cómo de fino tendremos que hilar en las siguientes preguntas de esta herramienta. Recuerda:

  • Los objetivos específicos son mucho más sencillos de cuantificar y normalmente sabremos si lo hemos conseguido simplemente a través de su enunciado. Ejemplo: “Quiero ahorrar 2.000€”.
  • Los objetivos abstractos son más subjetivos y los parámetros de su consecución dependerán de tu propia interpretación del objetivo. Ejemplo: “Quiero mejorar mi inglés”.

2# ¿Cómo vas a saber que has conseguido tu meta?

Independientemente del tipo de objetivo que tengas (más o menos abstracto), responde a estas preguntas:

  • ¿Cómo vás a saber que efectivamente has conseguido tu objetivo?
  • ¿Qué vas a ver, escuchar y sentir (desde el punto de vista fisiológico y emocional) cuando hayas conseguido tu objetivo?

Ejemplo: sabré que he mejorado mi inglés porque podré tener una conversación telefónica (en inglés) con mi hermano que vive en Liverpool.

3# ¿Cómo vas a saber que estás caminando en la dirección correcta?

Este punto está íntimamente relacionado con el anterior y te ayudará a discernir si efectivamente estás caminando en la dirección adecuada o si, por el contrario, tienes que hacer algún cambio de planes. Contesta a las siguientes preguntas con el mayor detalle posible:

  • ¿Cómo vás a saber que efectivamente estás consiguiendo tu objetivo?
  • ¿Qué vas a ver, escuchar y sentir (desde el punto de vista fisiológico y emocional) para asegurarte que estás consiguiendo tu objetivo?

Ejemplo: sabré que estoy mejorando mi inglés porque empezaré a entender más de las películas (en versión original), me notaré cada vez más suelto hablando con mi hermano de Liverpool y también pediré opinión a mi profesor sobre mis avances.

4# Establece acciones concretas en tu plan de acción

Es el momento de establecer criterios de medida en tu plan de acción. Añade a tu plan de acción todo aquello que consideres necesario (y con la periodicidad que creas oportuna) para que en todo momento sepas con total seguridad que lo que estás haciendo te acerca a tu objetivo:

  • Tareas de verificación de que lo que haces efectivamente te acerca a tu objetivo. Ejemplo: Hablar con mi hermano y preguntarle a mi profesor de inglés una vez al mes para ir apuntando avances
  • Tareas de verificación de que efectivamente has conseguido tu objetivo. Ejemplo: habré mejorado mi inglés cuando pueda tener una conversación telefónica sobre aspectos del día a día (casa, familia, trabajo, viajes, etc) con mi hermano.

¿Quieres ampliar información? Vuelve al artículo “Objetivos bien formados

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