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GENERADOR DE AMOR – Joan Carulla (La extraordinaria vida de la gente corriente)

Escrito por: Iván Ojanguren
Publicación: septiembre 2, 2020

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¿QUÉ ES UN GENERADOR DE AMOR?


Un generador de amor, para Joan Carulla, es una persona que ama a los demás de forma incondicional consiguiendo no solo irradiar ese amor en beneficio de los demás, sino también disfrutar su propias carnes la energía y disfrute de amar. Las personas que reciben ese amor a su vez pueden generar más amor, iniciando así una reacción en cadena que podría ser imparable.

¿Lo curioso? Esta idea se le ocurrió a Joan cuando tan solo era un niño. Qué cosas, ¿verdad? Muchas veces son los niños los que tienen las ideas más originales y sencillas… Aunque no por ello menos potentes o carentes de sentido.

Nuestro protagonista es un tipo especial. Nació en el año 1923 y por sus ojos han pasado 2 dictaduras (Primo de Rivera y Franco), una República -alucinante la claridad con la que recuerda su proclamación en 1931- y la actual monarquía parlamentaria democrática. Además, su padre fue llamado a filas a comienzos de siglo para ir a la guerra del Rif en África, hecho que transformó a su padre en un pacifista, pasando ese ideal también al -entonces- pequeño Joan: “Mi padre me hizo leer el libro de Abajo las armas de Bertha Von Suttner siendo un niño; me marcó profundamente”. 

 


MORIR SALVANDO VIDAS


Joan, debido a su juventud por entonces, no combatió en la Guerra Civil española, aunque le tocó vivir aquella guerra y la posguerra en primera persona: me cuenta por ejemplo cómo su pueblo, Juneda (Lleida) fue bombardeado en 1938 por aviones italianos y se vio obligado a ir huir al monte: “Murieron 5 personas aquel día, aunque habría que sumarle un cero o dos a esa cifra si no nos llegan a avisar con antelación”, o cómo al llegar la dictadura y absolutamente abrumado por el horror de las guerras, decidió presentarse como voluntario en el servicio militar obligatorio para trabajar en Hospitales militares: “Que tristeza morir matando; si tengo que morir que sea salvando vidas”, y añadió, “¿Cuántos culpables en ambos bandos pudo haber en aquella guerra? ¿Tal vez media docena?  Cada día lloro por el millón de muertos que se llevó”

Joan sabía que hacer el servicio militar obligatorio con la Segunda Guerra Mundial en marcha, a sabiendas de que Franco era afín a Hitler y que en cualquier momento podría formar parte de las potencias del “Eje”: “Trabajando en hospitales tendría menos posibilidades de ir a Europa”.

También me contó que su desarrollo se hizo a base de patata hervida, trabajando la tierra de sol a sol (tras la guerra tenían que dar los cereales al Servicio Nacional del Trigo Franquista) aunque pasa por encima de esto rápidamente, como quitándole importancia. Como diciendo: es lo que había. Eso sí, me cuenta con felicidad que cuando tenían algo de aceite para mojar las patatas asadas en el fuego, aquello era un manjar de dioses, algo delicioso. “Yo prefería los boniatos a las patatas: aguantaban blandos de un día para otro”.

Joan en su casa de Barcelona. La foto es del año 2018.


EL ABUELO DE LOS TEJADOS VERDES


Así es conocido Joan en Barcelona, ciudad actual en la que vive. Fue un auténtico pionero ya que cuando emigró de Juneda a Barcelona en los años 50 con su mujer -con una mano delante y otra detrás, dicho sea de paso-, comenzó a plantar árboles y plantas comestibles en la terraza de su casa cuando nadie hablaba de agricultura en las ciudades.

Desde hace más de 40 años tiene un huerto urbano en su piso en Barcelona con más de 70 toneladas de tierra que utiliza con fines didácticos -los enseña a personas que quieran cultivar en las ciudades- y también pedagógicos; “Si los niños aprenden a amar la Tierra y el milagro de la vida, será más fácil que de mayores sean hombres y mujeres buenos” -me cuenta convencido. Es maravilloso verle moverse de manera grácil por ese huerto -recuerda que tiene 97 años- mientras te cuenta lo que plantó, lo que va a plantar y los inventos que tiene que hacer para que los pajarillos no se coman todas las uvas, aunque la mejor cosecha, dice: “… es este maravilloso intercambio de vibraciones positivas con las plantas”.
A Joan le molesta que digan que en los huertos existan malas hierbas. “Todas las hierbas son buenas, son hijas de Dios, de la naturaleza”. Y me cuenta con ternura cómo arranca las malas hierbas y las devuelve a la propia tierra pidiéndoles perdón. Y es que claro, 
Ese ha sido siempre su Misión en la vida: enseñar a los demás a amar y respetar la vida; y lo hace a través de su amor a la naturaleza. Su visión es clara: “La naturaleza es vida; las plantas son todo corazón, ¡claro! Por eso se te pasan todos los males cuando vas a la naturaleza, porque te dan sus buenas vibraciones. Así que si el hombre es capaz de amar la naturaleza, también amará la vida y respetará el resto de seres humanos.” 

Yo con Joan en su casa de Barcelona. La foto es del año 2019.


LA CONCIENCIA: O CÓMO MORIR EN PAZ


Cuando uno tiene 97 años, existe un pensamiento reiterativo: la muerte. Lo cierto es que en una ocasión le pregunté cómo afronta su vida, cómo ve su futuro, cómo se vive sabiendo que tal vez uno se encuentre ya en el tiempo de descuento; es alucinante la tranquilidad con la que habla del tema y la asunción de que sabe que el fin de su vida tal y como la conoce ahora llegará más pronto que tarde.
Un día me dijo: “Iván, le voy a dar el teléfono de mi hijo Toni: ya sabe usted, por si acaso”. Por si acaso. 
Y es que Joan ha conseguido algo que no se consigue con dinero, poder o riquezas. Algo que no te enseñan en el colegio, ni en el trabajo… Ni si quiera te lo enseñan tus padres o tu pareja. Es algo que solamente se puede interioridad a través de uno mismo y sus propias experiencias y pensamientos: tener paz en los últimos años de la vida y, aún sabiendo que uno ya le está robando minutos a la vida, seguir hacia adelante con tesón y sentido.
¿Cómo lo hace? ¿Cómo consigue no temer a la muerte?  Joan vive con propósito: cada día tiene quehaceres que le llenan profundamente… Y siempre ha sido así. Dice que ha vivido cada momento de su vida, cada instante, cada decisión, cada victoria y cada derrota tan plenamente -incluso los momentos en los que se iba de noche al campo y volvía de noche a casa- que piensa que “Tengo 97 años, sí, pero siento que he vivido 200 así que no tengo ningún pesar por dejar este mundo”.
Cuando le pregunto por el secreto de una vida tan longeva y sabia, me contesta: “Vivo con amor. Siempre lo he hecho así. Anhelo sin envidiar y siempre tengo buenos sentimientos para todo el mundo. ¡Estoy convencido de que alarga la vida!”. En la entrevista telefónica que le hice el pasado mes de agosto del año 2020 -y que está disponible en el libro a través de un código QR- me dijo algo maravilloso al hilo de este pensamiento: “Cuando amamos y deseamos el bien, entonces encontramos en nosotros un pedacito de Dios: la conciencia… Y la conciencia lo cambia todo”.
Reconozco que hablando y conviviendo con Joan durante todo este tiempo para escribir su historia de vida, se me ha quitado toda la tontería de un plumazo. Lo tengo clarísimo: de mayor quiero ser Joan.

La historia de Joan junto con la entrevista telefónica que le hice, están en mi libro “La extraordinaria vida de la gente corriente”. Un libro donde cuento las actitudes y modos de comprender la vida de aquellas personas corrientes que han encontrado sentido a su vida personal y profesional.

 

 

 

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