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SOMOS AFORTUNADOS: David Carricondo (La extraordinaria vida de la gente corriente)

Escrito por: Iván Ojanguren
Publicación: agosto 13, 2020

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EL CAMINO DE SANTIAGO


El Camino de Santiago es una herramienta de crecimiento personal alucinante, una de las más potentes, diría yo.

¿Por qué?

Durante el tiempo que pasas en el Camino, tus prioridades junto con tus pensamientos, cambian: caminar 20-30 kilómetros al día influye en tus pensamientos, créeme. Y lo más importante, tu modo de relacionarte con los demás y contigo mismo también cambian.

Eso sí: cambian para bien.

Te vuelves, tal vez sin querer, en una persona más social: compartes más, sonríes más, respetas más. Sin darte cuenta, comienzas poco a poco a pensar menos… Y a sentir más.

De un modo no premeditado comienzas a liberarte de prejuicios y, también muy curioso, te liberas parcialmente de necesidades que tan solo unos días atrás creías como irrenunciables.

Hito o mojón entre Salas y Bondenaya que muestra al peregrino que se encuentra dentro del Camino de Santiago 


UN HOSPITALERO ESPECIAL


David Carricondo es un hospitalero del Camino de Santiago; durante la Edad Media no había albergues como hoy en día, solo había hospitales: lugares donde no solo dar cobijo a los peregrinos, sino también darles un mínimo de atención sanitaria de modo que pudiesen continuar el peregrinaje que en la mayoría de los casos se hacía en condiciones extremadamente peligrosas. “Los antiguos peregrinos venían a morir al Camino: los tomaban a veces por locos” -me contó David en una ocasión.

Este maravilloso hospitalero no solo te dará cobijo en su casa: también te recibirá con un sentido abrazo y te curará las ampollas, te dará de comer, te ofrecerá bebidas frescas en verano y calientes en invierno, te lavará la ropa y te escuchará. Te escuchará como nadie porque sabe que si estás haciendo el Camino es porque estás buscando algo; tal vez respuestas o tal vez preguntas, tal vez pasar página o tal vez escribir una nueva página en tu vida. Así, creará el espacio necesario para la convivencia…, o para la introspección, si es eso lo que deseas. Además, él cobra la voluntad: “Así contribuyo a que todo el mundo sin excepción pueda vivir esta experiencia tan mágica y reparadora que es el Camino de Santiago” -me dijo David con orgullo y firmeza.

Algo que me impactó mucho de mis charlas con él fue su modo de definir el Camino de Santiago: “Es una línea de realidad en un mundo irreal. Aquí, todo el mundo se respeta y comparte todo lo que tiene. Esto es lo que debería de ser siempre la vida entre las personas”.

Por todo esto, David no es un hospitalero cualquiera: “David te marca el Camino” en palabras de mi buen amigo Andrés Fernández, la persona que me hizo saber de la existencia de nuestro protagonista y su albergue. David no entiende cada grupo de peregrinos del día como seres individuales: él los ve como su “familia”; “Cada día tengo una familia diferente; una familia con la que crecer, compartir, sentir, aprender y también querer”-me dijo en una de mis entrevistas con él. Solo pasando una noche ahí comprenderás por qué a las 17:00 eres un peregrino rodeado de desconocidos y a las 23:00 ya eres un miembro más de la familia de ese día.

Personalmente conocí a David Carricondo en el 2017, año en el que comencé mis vivencias y entrevistas con el ánimo de incluirle en mi libro La extraordinaria vida de la gente corriente; desde entonces es raro el año que no me dejo caer por su albergue: a veces como peregrino, a veces como amigo. Pero siempre como un ser humano buscando un espacio de recogimiento, un refugio de la vorágine, una conversación reparadora.

Mi última visita se produjo después del confinamiento por el Covid en España, en agosto del 2020. Aproveché para regalarle un cuadro con una de las ilustraciones que aparecen en el libro e inspiradas en su historia de vida y en su albergue y, de paso, grabar una entrevista que actualmente está accesible desde el libro impreso.

Ilustración del libro “La extraordinaria vida de la gente corriente” que le regalé a David. La ilustración es de Laura Virumbrales

Durante la entrevista me contó cómo consiguió salir adelante durante el confinamiento: aunque tuvo que cerrar el albergue, aprovechó para reestructurarlo y para construir un pequeño apartamento en el bajo de su casita. Además hizo un huerto, crió varias gallinas ponedoras y también ayudó, un día sí y otro también, a las personas mayores del pueblecito de Bodenaya que se habían quedado aisladas.

Como producto del confinamiento, su compañera Celia estuvo experimentando en la creación de jabones, papel reciclado y cremas artesanales y que ahora están disponibles a la venta en su albergue bajo el sobretítulo de “Frutos del confinamiento”.

“Frutos del confinamiento”: jabones, papel reciclado y cremas corporales artesanales


“SOMOS AFORTUNADOS”


Yo entrevistando a David Carricondo en el porche de su albergue de peregrinos en Bodenaya en agosto del 2020

Al final de la entrevista, le hice esta pregunta a nuestro protagonista: “David, imagina que este libro junto con la entrevista que estamos haciendo se hace viral y llega a miles de personas, ¿qué mensaje te gustaría compartir con el mundo?”.

Antes de responder, David me mira, mira al horizonte durante unos instantes, vuelve a mirarme decidido y asintiendo con la cabeza, me dice:

Pues…, que somos afortunados” -en este momento David  no puede contener unas lágrimas de emoción. “Todos los días la vida nos da un regalo, Iván, y estamos aquí para vivirla. Les diría que se necesitan pocas cosas para vivir… Y que tomemos conciencia de la existencia: de que nos paremos, de que intentemos relajarnos 5 minutos y sentir que estoy aquí, estoy vivo, esta es mi vida, qué quiero hacer. Porque tenemos que ser conscientes de dónde estamos y de lo que hacemos.

Les diría que estamos aquí para ayudarnos entre todos, no somos ombligos, entre todos formamos un cuerpo entero etéreo, precioso y maravilloso. Y ya está. Y que nos sintamos afortunados… Al fin y al cabo la vida es eso, tomar decisiones, que a veces duelen… Pero al mismo tiempo esas decisiones son oportunidades y que saldrán bien o saldrán mal, pero una lección aprenderemos… Y nos equivocaremos, y nos volveremos a levantar… Y eso nunca es malo; equivoquémonos, que nos hará más sabios.

¿Sabes? Somos buscadores en la vida; buscadores de preguntas, de respuestas, de experiencias vitales. Mira, el Camino no se mide en kilómetros y la vida tampoco se mide en años, se mide en experiencias: lo que tú vivas, lo que tú experimentes, lo que tú aprendas. Dentro de, esperemos muchísimos años, cuando estemos en nuestro lecho de muerte no te acordarás de cuántos años tienes; sin embargo, sí recordarás esas experiencias que viviste, la gente que conociste en tu vida: tu familia, tu pareja, tus amigos, tus vecinos, tu entorno social. Y eso será lo que te dé esa tranquilidad para marcharte… Entonces, preparémonos para ese momento, para que cuando llegue, sea un momento de calidad… Y nada más”.

Nada más.

Y nada menos.

Gracias David por marcar no solo el Camino de centenares de personas todos los años, sino también por ayudarnos a ver la vida desde un punto de vista diferente; un punto de vista donde nos atrevemos a vernos como parte de algo más grande y donde cada día podemos entenderlo como un regalo y que debemos estar aquí para vivirlo, para sentirlo, para contarlo.

Al menos a mí, me has marcado. De corazón espero que sigas en esa “línea de realidad” muchos, muchos años más. Estoy convencido de que el mundo es un lugar mejor contigo ayudando a las personas a sentir más, a tener más conciencia de uno mismo… Y a disfrutar.

Gracias por ser.

Recuerda que puedes ver la entrevista y conocer en profundidad la historia de David en mi libro La extraordinaria vida de la gente corriente. Un libro donde cuento la historia de 10 personas corrientes (5 hombres, 5 mujeres) que disfrutan de su actividad profesional a la par que marcan una verdadera diferencia con su trabajo, contribuyendo, a su modo, a crear un mundo mejor ahí fuera. A través del libro, tendrás acceso en exclusiva a una entrevista con David.

Ah! Y si haces el Camino Primitivo y te dejas caer por el albergue de David, también podrás hacerte con una copia del libro.

 

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