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Cómo NO abandonar un proyecto

Escrito por: Iván Ojanguren
Publicación: octubre 10, 2018

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Reflexiones para que el abandono NO sea una opción


¿Cuándo se ABANDONA un proyecto?


¿Sabes? Para que abandones un proyecto tiene que darse la circunstancia de que el abandono sea una opción para ti.

Menuda novedad, ¿verdad? Por eso justamente comienzo con esta obviedad: muchas personas inician proyectos con la opción del abandono en mente.

“Me doy un año para que esto salga adelante, si no, lo dejo”. ¿Te suena esta frase?

Te cuento un secreto: un proyecto, del tipo que sea (personal, profesional) es como un hijo.

Imagina que el día que nació tu primer hijo (o si no tienes, imagina que acabas de tener uno), lo sujetas en tus brazos y le dices: “Hijo mío, bienvenido al mundo. Mira, hoy resulta que me cuadran las cuentas contigo. Tengo energía, ilusión y medios para mantenerte… Pero tengo una mala noticia que darte, tal vez dentro de un par de años mis circunstancias cambien y tenga que renunciar a ti; tal vez tenga que abandonarte y así volver a mi situación previa”.

Qué locura, ¿verdad? ¿Qué pensarías de un padre/madre si le escuchases decir esto?

Claro, amigos. Los padres y madres están comprometidos con sus hijos/as. Están comprometidos hasta tal punto que el abandono ni tan siquiera es una opción. Cuando pongo este ejemplo en mis cursos muchas personas con hijos me dicen: “Iván, ¡es que ni tan siquiera me había pasado por la cabeza la posibilidad de abandonar a mis hijos!”. 

¡Claro! Porque estás comprometido/a. Porque independientemente de las vicisitudes de la vida, te las ingeniarás para sacar adelante a esa criatura y te responsabilizarás de ella hasta que pueda hacerse cargo de sí misma. La puerta del abandono no se puede abrir porque directamente no existe. ¡Ya te buscarás la vida para seguir manteniendo a tu hijo los próximos 30 años!

Repito: la puerta del abandono no existe. Por eso no puede cruzarse. Harás lo que tengas que hacer.

Compromiso

 


COMPROMISO


Eso justamente es el compromiso: la ausencia de la posibilidad de abandonoClaro, es que si algo no existe, entonces es imposible que sea una opción en tu vida.

La pregunta que te hago es: ¿qué tienes que hacer para que ese proyecto sea como un hijo? ¿Qué perspectiva nueva tienes que adoptar? ¿Qué tienes que cambiar en lo que haces o a quién sirves para que el grado de compromiso sea absoluto? Es imperativo que des respuesta a estas preguntas.

Repito: es imperativo que respondas a las preguntas del párrafo anterior. Hacer lo que haces y servir a quien sirves en el contexto del proyecto que tienes entre manos tiene que ser igual de importante que tu propia vida, que la vida de un/a hijo/a.

Para que tu grado de compromiso sea total tal vez tengas que darle más espacio, invertir en él sin que te suponga un desgaste vital o económico; tal vez tengas que cambiar algún planteamiento de forma que cuando vuelvas a él lo hagas en cuerpo y alma y totalmente comprometido.

Si algo he aprendido en estos años como emprendedor es que hay que estar abierto a cambiar casi constantemente tu manera de entregar tu valor al mundo.

Obcecarse con una idea de negocio o una manera de hacer es el peor de los errores. ¿Por qué? Porque si los resultados no llegan corremos el riesgo de abandonar. El truco es fluir, estar abiertos y probar muchas cosas diferentes para ver lo que funciona, lo que no, e indagar más en lo que funciona.

Cómo haces las cosas no es un fin en sí mismo, es un medio. El fin es para qué lo haces; si quieres que el abandono no sea una opción en tu vida tendrás que alinear estos dos aspectos.

Así, si eres coach, ¿para qué eres coach? Si eres programador web, ¿para qué eres programador web? Si eres experto en realidad aumentada, ¿para qué eres experto en realidad aumentada?

¿Qué problemas resuelves y a quién? Deja de obsesionarte tanto con el cómo y empieza en pensar en para qué si vas en serio con eso de eliminar el abandono de tu horizonte. 

 


El abandono NECESARIO


¿Cómo? ¿Abandonar puede ser necesario?  ¡Si yo creía que el abandono es siempre malo! 

¿Y si te dijese que estoy profundamente en contra de aguantar por aguantar? ¿Que no me trago eso de que uno tiene que mantearse a pie de cañón aunque se deje la vida en ello?

Recuerdo que tras una conferencia una chica se acercó y me confesó que estaba a punto cerrar su negocio y buscarse la vida trabajando para otros; me pedía algún tipo de consejo rápido que pudiese utilizar para animarla a continuar con su negocio.

Bien, lo que le contesté fue que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer y que debía escuchar a su corazón.

Mira, piensa que si el abandono es una opción en tu vida es porque no estás lo suficientemente comprometido con ese proyecto; y esto a su vez puede ser debido a causas corregibles… o no.

¿Sabes? La vida no trata de mantener siempre los proyectos a toda costa y contra viento y marea. Muchas veces esa tendencia al abandono puede ser una señal; una señal para que demos un paso atrás y reiniciar el proyecto con otro planteamiento diferente… Inclusive para volver a una situación inicial que entendemos que es mejor que la actual para darte un tiempo.

Si puedes dar un paso atrás y replantear tu negocio para que sea como un hijo, continúa. Si no, te invito a que escuches a tu voz interior, a tu corazón, y tomes la decisión que tiene más sentido para ti.

La vida ha de ser algo motivante y sin sacrificios. No creo en el sacrificio. No creo en el esfuerzo continuado para conseguir objetivos. Creo que la vida va de vivirla, disfrutarla e invertir tu tiempo y energía solo en aquellas cosas que te elevan, que te hacen crecer y que te ayudan a crear una mejor realidad para ti mismo y para el mundo. Todo lo demás sencillamente sobra.

Mucho cuidado con sacrificarte porque en una última instancia tu vida es un proyecto continuo y si permites que ese sacrificio esté presente siempre en tu vida, tal vez nunca te sientas en paz.

Ojo, una vida sin sacrificios es compatible con aceptar retos y desafíos. No se trata de no hacer nada y estar tirado en el sofá, ¡qué va! Se trata de que cada instante que inviertas en ese proyecto tenga sentido pleno y que si al final la cosa no sale como esperas, sentir que al menos has disfrutado por el camino.

Buen viaje.

 

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