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Alégrate por el éxito de los demás

Escrito por: Iván Ojanguren
Publicación: enero 22, 2018

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Alégrate por el éxito de los demás

Te interesa (mucho) que a los demás les vaya bien. Descubre por qué.


¿Por qué te interesa que a todo el mundo le vaya bien?


Para saber cómo actuar en muchas situaciones de mi vida, me encanta imaginar supuestos donde todos hagamos o pensemos algo de un modo en concreto. Si el resultado del supuesto me gusta, normalmente adquiero esa actitud.

Por ejemplo, ¿cómo sería el mundo si todos renunciásemos a la violencia? ¿O qué mundo construiríamos si todos nos dedicásemos en la vida a lo que en realidad queremos dedicarnos? Me parece una herramienta alucinante, sencilla y tremendamente potente.

Así, imagina que en tu pueblo o en tu ciudad absolutamente a todo el mundo le va bien. En serio, ponte en situación: sales a la calle y sin excepción, a todos les va estupendamente bien (¡eh! Cada uno a su manera y con su particular forma de entender el éxito).

Ahora, piensa, ¿cómo crees que te va a ir a ti por extensión? Si a todos les va bien y eres trabajador por cuenta ajena, significa que más empresas estarán dispuestas a contratarte  (claro, es que les va bien); y si eres un prestador de servicios o productos, más personas estarán dispuestas a adquirir lo que les puedes ofrecer.

Ahora te invito a que hagas el ejercicio contrario: imagínate que a todas las personas que te encuentras en la calle les va mal. A todos, sin excepción. ¿Cómo crees que te irá a ti? ¿Qué tipo de futuro crees que te espera? Exacto. Nadie podrá/querrá contratarte. Nadie podrá adquirir tus productos o servicios (no tendrán dinero para ello).

Ahora, dime, ¿en cuál de las dos situaciones te gustaría vivir?

Me lo suponía.

 


Deja de pensar


Situación: te encuentras con un conocido o amigo y te da lo que él/ella considera una buena noticia: ha conseguido ese empleo, le han ascendido, le ha salido bien ese proyecto o simplemente le ha sucedido algo que considera que es “bueno”. ¿Qué es lo primero que piensas? ¿Qué pasa por tu cabeza?

…Y justamente ese es el problema: que comenzamos a pensar. Comenzamos a juzgar para ser exactos; juzgamos a la otra persona o a nosotros mismos… Pensamos: ¿esto, cómo me afecta?.

Error.

alégrate por el éxito de los demás

 


Juzga menos. Alégrate más.


Alégrate siempre por el éxito de los demás. Siempre.

Cuando alguien te dice lo bien que le ha ido en algún aspecto de su vida te invito a que simplemente te alegres. Ya está. No tienes que hacer nada más. No pienses. 

Simplemente alégrate y muestra tu alegría a la otra persona. Hazle sentir que de corazón estás contento por lo bien que le está yendo. Recuerda que te conviene que a la gente le vaya bien ahí fuera.

Además, alegrándote consigues dos cosas. Por un lado recibes el estímulo directo de la alegría: esa emoción tan necesaria en nuestras vidas (solo por esto ya merece la pena que te alegres); por otro le entregas a la otra persona lo que se llama el “refuerzo positivo”, de forma que esa persona entienda que eso que le está pasando está “bien” y podrá repetir lo que hizo en el futuro para seguir cosechando éxitos.

¿Acaso no te gusta a ti que los demás se alegren por ti? Piensa en el día de tu boda, o cuando conseguiste tu último empleo, o el día que nació tu hijo. Ahora imagina a todos tus allegados cabizbajos cuando les cuentas la noticia. ¿Verdad que no mola nada de nada?

Te regalo una reflexión: la abundancia, el éxito, no es algo que te llega sin más. La abundancia tiene que ver con la generosidad, con cuánto entregas y aportas ahí fuera (alegrarte por el éxito de alguien también es un acto de generosidad). El universo no entiende que quieras abundancia para ti si no la quieres para tu vecino. Y si no lo entiende, amigo/a mío/a, nunca te la entregará.

 


¿Te atreves a alegrarte por los demás?


Te propongo un reto: la próxima vez que te enteres que le va bien a alguien de tu entorno, te invito a que le llames por teléfono o quedes con esa persona a tomar un café y le digas: “Me alegro muchísimo por ti. Enhorabuena, de corazón”.

Si te resulta muy forzado, no pasa nada: mírate en el espejo y repite 40 veces lo que le vas a decir: “¡Me alegro muchísimo por ti!” Repítelo hasta que suene sincero, hasta que de verdad te lo creas. 

Tu allegado te lo agradecerá. Tú lo agradecerás. El mundo te lo agradecerá. Yo te lo agradeceré.

 

3 Comentarios

  1. Paco

    Ivan Crack!!!!! Te deseo lo mejor este 2018. Un abrazo fuerte!

    Responder
    • Iván Ojanguren

      Muy buenas Paco!!

      Crack tú! 🙂

      Un fuerte abrazo y un muchos éxitos este 2018!

      Iván

      Responder
  2. Jose

    Hola Iván, que buen tema, lo busqué a propósito porque quiero compartirlo con amigos que ahora mismo se esta dando que no todos estamos validando el éxito de otros compañeros. Así que gracias esta muy bien hecho y digno de compartirse, saludos desde Guatemala

    Responder

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